Mientras los ministros de agricultura de los países americanos debatían el futuro del agro en Costa Rica y la bioeconomía se instalaba como un tema central en la agenda de estos países, del otro lado del Atlántico sucedían cosas también relevantes para el sector.

En Barcelona, España, se estaba llevando a cabo la conferencia mundial de oleoquímica. Un evento de suma importancia para Argentina, primer exportador mundial de aceite de soja y biodiesel. Sin embargo, la atención estuvo puesta en el glicerol, cuya oferte depende casi en exclusiva de lo que marque el termómetro de la producción de este biocombustible.

Pero antes de meternos de lleno en lo que dejó el evento, vale la pena dedicar unas líneas a conocer un poco más del glicerol. Este alcohol, que se convierte en glicerina cuando su concentración es mayor a 95%, tiene innumerables aplicaciones en las industrias de fármacos, cosmética, plásticos, alimentos, químicas, explosivos, papel, entre otras; y es quizás, uno de los primeros productos fósiles que ha sido reemplazo casi en su totalidad por materias primas renovables.

Desde su descubrimiento a fines del siglo XXVII hasta los años 70, el glicerol se elaboraba a partir de sebo animal o de forma sintética, sin distinción de calidad entre una u otra. El aumento del precio del petróleo luego de la crisis de 1973 sepultó la glicerina de orgien mineral. En forma paralela, a la glicerina animal le surgió un nuevo competidor, especialmente en la industria cosmética. La glicerina de origen vegetal que era obtenida a través de la esterificación de ácidos grasos. El “mal de la Vaca Loca” en los 90 terminó definitivamente con la glicerina animal, quedando el mercado copado por la nueva glicerina derivada de plantas.

Lectura sugerida

La UE se pronuncia en contra del biodiesel de palma

La Comisión Europea concluyó que el cultivo de aceite de palma, en su mayoría en Indonesia y Malasia, da como resultado una deforestación excesiva.

 

Luego de entrado en vigencia el “Protocolo de Kyoto” en 2005, varios países comenzaron a implementar políticas de biocombustibles, estableciendo mandatos de cortes mínimos obligatorios en los combustibles fósiles. En el caso del biodiesel, el método de producción más sencillo, y a su vez más adoptado por la industria, ha sido la transesterificación. Básicamente, consiste en un proceso sencillo donde el aceite vegetal (soja, palma o colza), luego de haber sido sometido a un proceso de eliminación de impurezas, se hace reaccionar con metanol en presencia de un catalizador. El resultado es biodiesel y glicerol. Ambos productos se separan y cada uno atiende su correspondiente mercado.

A mediados de la primera década del siglo XXI, cuando comenzaron a instalarse las primeras plantas de producción de biodiesel de escala, el precio del glicerol al 80% de pureza rondaba los 400 a 500 dólares por tonelada. Su recuperación y venta se convertía en un subproducto clave para la rentabilidad de estas refinerías.

Durante los años posteriores, la producción de biodiesel creció de forma sostenida, y por consiguiente, también lo hizo la producción de glicerol y glicerina. El producto obtenido en estas biorrefinerías fue desplazando al obtenido por los sistemas de producción convencionales. La mayor oferta causó un desequilibrio en el mercado que llevó a que, al cabo de algunos años, los precios del glicerol se ubiquen en valores que no llegaban a la mitad de los registrados en 2005. El menor precio del glicerol incentivó la búsqueda de nuevas usos, como la epiclorhidrina (ECH) de gran demanda en China, estableciendo un nuevo equilibrio entre la oferta y demanda que puso fin a la caída de precios.

Lectura sugerida

Glicerina, el subproducto de la elaboración de biodiesel que asoma en los químicos renovables

Ing. Químicos de la Universidad de Illinois encontraron la forma de convertir CO2 en productos químicos con bajo consumo de energía utilizando glicerol.

 

Aparentemente, esta situación podría volver a desestabilizarse, según las noticias que llegaron de Barcelona. Los pronósticos indican un fuerte crecimiento en la producción de biodiesel para los próximos años, y obviamente, sucedería lo mismo con el glicerol y la glicerina.

Hemos contado en este portal que Europa encabezó una cruzada para sacarse de encima el aceite de palma. Acusaron a los palmicultores de trabajo esclavo, explotación infantil y desmonte. Varias agrupaciones ambientalistas llamaron a un boicot para no comprar productos cuyas etiquetas digan que contienen aceite de palma. De hecho, varios artículos llevan el rótulo de “libre de aceite de palma”. Lógicamente, no toda la palma se cultiva con malas prácticas. Están quienes hacen las cosas bien, que son mayoría, y se han visto perjudicados por estas iniciativas. Entre ellos, los agricultores colombianos, que son los cuartos productores mundiales de palma y nada tienen que ver con el sudeste asiático. En la era de la trazabilidad y el blockchain hay herramientas suficientes y de bajo costo para saber quiénes son los responsables de estas malas prácticas, lo que indica que se trata de una medida totalmente para-arancelaria.

Lectura sugerida

Corte francesa falla contra la petrolera Total por exensiones impositivas al aceite de palma

En 2018 los legisladores franceses lo habían excluido de las materias primas elegibles para exenciones fiscales en la fabricación de biocombustibles.

 

La menor demanda de palma, sumado a una abundante cosecha, llevó los stocks del aceite del fruto a niveles récord. La crisis pegó duro en el sector agrícola del sudeste asiático y el gobierno de Indonesia, principal productor de aceite de palma, decidió aumentar su mandato de biodiesel en el transporte, pasando del 20% acutal (B20) al 30% (B30) a partir de 2020. Malasia, segundo país productor, hará lo propio pasando de B10 a B20. Este fenomenal aumento en el volumen es equivalente a toda la producción de Argentina, que como mencionamos, es el principal exportador mundial de biodiesel.

Pero hay más. En América, Brasil acaba de pasar de B10 a B11, y subiendo de a 1% por año hasta llegar a B15 en 2023, mientras que Estados Unidos, ha ampliado los objetivos de corte de 2,1 a 2,43 millones de galones.

Hay quienes vienen anticipando una fuerte caída en los precios de la glicerina y han estado investigando posibles usos para la elaboración de biopolímeros, pesticidas y productos para el cuidados de la piel. Otros se han volcado a buscar aplicaciones energéticas, como la digestión anaeróbica para elaborar biogás, o la elaboración de biodiesel a partir de glicerol. Si, elaborar biodiesel con un subproducto de la producción de biodiesel.  ¿Dígame si no es hermosa la bioeconomía?