El salmón modificado genéticamente es hasta ahora el único animal en el mundo con ADN artificialmente alterado que ha logrado llegar al plato de un humano. Sin embargo, en un mercado en constante avance, eso parece estar a punto de cambiar.

En marzo, Estados Unidos levantó su último obstáculo regulatorio contra el pescado modificado geneticamente desarrollado por la compañía AquaBounty que es capaz de crecer mucho más rápido.

Según la compañía, el salmón recién podría estar disponible en los comercios de Estados Unidos a fines de 2020, más de 30 años después de su conceptualización.

Lectura sugerida

Campo de arroz amenazado por el cambio climático

En Canadá y Bangladesh avalan dos tipos de alimentos transgénicos para consumo humano

En el país norteamericano aprobaron un evento sobre salmón. En la nación de mayoría musulmana, un tipo de arroz con más contenido de vitamina A.

 

AquaBounty ha comercializado nueve toneladas de salmón en Canadá durante dos pruebas realiazadas en 2017 y 2018, luego que el país dió luz verde en 2016 para que producto pueda ser consumido. Sin embargo, la comercialización a gran escala tampoco comenzará en Canadá hasta finales de 2020.

La compañía está apuntando otros países, con las pruebas a campo ya completadas en Argentina, en curso en Brasil y a punto de comenzar en China.

En Europa, donde los organismos genéticamente modificados, o OGM, están estrictamente regulados, docenas y docenas de plantas con ADN artificialmente alterado destinadas al consumo humano y animal están autorizadas para su crecimiento. Pero no sucede así con los animales genéticamente modificados.

Algunos esperaban reglas más flexibles con las nuevas técnicas de edición, como el uso de las «tijeras» genéticas llamadas CRISPR-Cas9. Pero en 2018, Europa decidió que los organismos creados por tales medios aún se clasificarían como OGM.

Las tijeras, que permiten la eliminación o el reemplazo de partes de la secuencia de ADN de un organismo, es un proceso completamente diferente del utilizado para crear OGM convencionales, ya que en ellos no se inserta un gen de otra especie.

Autorización y regulación

En Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration), supervisa la autorización de animales genéticamente modificados. Pero algunos argumentan que, dado que la técnica de edición de genes no implica la adición de material genético, el Departamento de Agricultura, que tiene reglas menos estrictas, debería decidir sobre el asunto.

El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva en junio para modernizar el proceso de revisión de los productos derivados de la biotecnología.

Lectura sugerida

Proteínas artificiales musculares, la carne sin carne

“Usar el término carne para otro producto que la imita es falso y lleva a la confusión del consumidor" señaló Grigera Naón, de la SRA.

 

La industria porcina de los Estados Unidos, que quisiera poder criar cerdos genéticamente modificados resistentes a ciertas enfermedades, está ansiosa por nuevas autorizaciones.

Las regulaciones en países como Canadá, Argentina y Brasil son mucho menos estrictas y evolucionan rápidamente, señala el Consejo Nacional de Productores de Cerdo (NPPC), que representa a la industria porcina de Estados Unidos.

«Algunos de nuestros competidores están estableciendo marcos regulatorios en los que no habrá absolutamente ninguna diferencia interna entre productos de animales que son descendientes de animales editados genéticamente y animales que no lo son», dijo Dan Kovich, director de ciencia y tecnología de NPPC.

En Canadá, por ejemplo, AquaBounty ni siquiera tiene que especificar que sus salmones son transgénicos. Sin embargo, Thomas Gremillion, de la Federación de Consumidores de América, teme que las personas que compran estos productos animales «no reciban una notificación adecuada a través del etiquetado y otras divulgaciones».

También aboga por un enfoque más integral por parte de los reguladores que incluya no solo la seguridad alimentaria, sino que también tenga en cuenta el impacto ambiental y la implicación ética de las nuevas prácticas.