El fósforo en forma de fosfato es esencial para la existencia de todas las plantas, animales y humanos. Por un lado, el mundo necesita fosfato como fertilizante para la producción agrícola de alimentos, pero por otro, desperdiciamos tanto que contamina nuestros recursos hídricos a escala global. Grandes cantidades de fosfato terminan en las vías fluviales de la naturaleza y deben eliminarse de las aguas residuales.

Esto tiene que cambiar. Hay solo unas pocas minas de fósforo en el mundo, y si no encontramos una manera de reciclar los muy limitados recursos de fosfato, finalmente se agotará, y eso será un desastre: sin fosfato, los agricultores del mundo no podrán producir suficientes alimentos para la creciente población humana, dice Kasper Reitzel, experto en fósforo y profesor asociado de la Universidad del Sur de Dinamarca. Es uno de los 40 expertos internacionales en fósforo que afirman que existe una necesidad apremiante de abordar esta crisis.

Los 40 expertos provienen de industrias, universidades e institutos de investigación en 12 países diferentes. Cuatro de ellos, de la Universidad del Sur de Dinamarca: Kasper Reitzel, Sara Egemose, Ulla Gro Nielsen y Haiyan Qu.

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No solo estamos sobreexplotando los recursos de fósforo del mundo, sino que también lo desperdiciamos mucho. Grandes cantidades son llevadas por el agua fuera de los campos hacia los arroyos, lagos y otras fuentes de aguas, contaminando los lechos.

Según el grupo de expertos, ningún organismo internacional gobierna los recursos mundiales de fósforo. Los recursos son administrados por las autoridades locales o nacionales y, a menudo, las regulaciones y las tecnologías no están actualizadas.

El sistema necesita cambios

«No existe una colaboración o coordinación a escala mundial que asuma la responsabilidad de gobernar el recurso P-global, ni siquiera entre los estados miembros de la UE o los Estados Unidos. La Directivas Marco del Agua de la UE o la Ley Federal de Aguas Limpias de EE.UU se enfocan principalmente en lacalidad ecológica del agua, y no integramos la sostenibilidad del fosforo a un nivel suficiente», dice Kasper Reitzel.

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Los expertos recomiendan el desarrollo de una nueva generación de profesionales en sostenibilidad de nutrientes. Deben trabajar de forma colectiva e interdisciplinaria para garantizar la gestión internacional del fósforo y un medio ambiente limpio.

«Estas personas no deberían ser simples especialistas en fósforo, sino más bien ‘pensadores sistémicos’ que pueden informar la toma de decisiones juiciosas en todos los aspectos del manejo del fósforo», concluye Reitzel.