Sabíamos de antemano que el biogás en California está en pleno auge. Por eso nos fuimos hasta San Diego para asistir al evento más importante del continente americano y ver los últimos adelantos y novedades de esta industria.

La primera sorpresa que nos llevamos fue que el US Biogas Congress 2019 fue un evento puramente energético. Entre el público presente se encontraban representantes de petroleras, de entes financieros, de automotrices, fabricantes de motores, funcionarios estatales, políticos, proveedores de tecnologías, empresarios y por supuesto, farmers. Ya no se discute si una granja debe o no hacer biogás. Se discute que tecnología utilizar y a que mercado apuntar.

El potencial es enorme. Según los especialistas, la mitad del consumo de combustibles fósiles del transporte podrían reemplazarse con este biocombustible. De esta mitad, el 42% debería ser generado por cultivos exclusivamente sembrados con fines energéticos. Un 40% lo aportarían los residuos agrícolas, como los rastrojos de maíz, un 6% el estiércol de las explotaciones ganaderas y 5% los rellenos sanitarios. Desde una óptica personal, aportando el grano de maíz bioetanol y burlanda, y el gran potencial de sus rastrojos y de las vinazas para elaborar biogás, no vale la pena sembrar cultivos netamente energéticos.

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Chevron se asocia con tamberos para producir biometano

El biometano producido en cada explotación tambera será enviado a una instalación de procesamiento centralizada donde se purificará a RNG.

 

El uso de biogás en el transporte de California viene creciendo exponencialmente. En 2011 era cero y en 2018 alcanzó el medio millón de metros cúbicos equivalentes de gasoil. Este auge tiene explicación en el programa estatal Low Carbon Fuel Standard (LCFS), implementado en 2010 y luego profundizado en 2015.

El LCFS tiene los objetivos de reducir en 7,5% la intensidad de carbono en el transporte para 2020 y 20% para 2030 respecto a los niveles de 2010. Se trata de uno de los pilares de las medidas adoptadas por el Estado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 40% para 2030 y bajar a la mitad el consumo de petróleo.

El LCFS se basa en un esquema de compensación económica donde los productores de combustibles de alta huella de carbono deben compensar a los productores de combustibles limpios, dejando que el mercado elija que combustibles utilizar. Un organismo oficial determina cual es la intensidad de carbono que debe alcanzarse cada año. La intensidad se refiere a la cantidad de gramos de dióxido de carbono equivalente que se emiten por cada unidad energética del combustible. Por ejemplo, el Diesel y la gasolina tienen un valor de unos 100 gramos por galón, mientras que el GNC fósil se ubica en 85 gramos por galón. En comparación, el biogás obtenido de tambos ha logrado valores de hasta -350 gramos por galón. Estos valores son calculados por el LCFS.

Los altos niveles de reducción en el biogás generado por los tambos los convierten la opción más económica y eficiente para reducir la huella ambiental. Por eso empresas como Chevron o BP están asociándose con los farmers locales para que les provean el biogás para las estaciones de servicio de GNC o directamente inyectarlo en la red de gas natural.

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Señales que el mundo demanda más biocombustibles

En varios países la demanda de biocombustibles crece más rápido que la oferta y en Brasil se Toyota presentó el automóvil más ecológico del planeta.

 

Para ello es necesario convertir el biogás en biometano o gas natural renovable, RNG por sus siglas en inglés. Esto, que se conoce como ugrade, es un proceso que consiste en elevar la concentración de metano a valores de entre el 97% al 99%. En general el biogás generado a partir de la digestión anaeróbica se ubica entre el 45% y el 55% de metano. El resto son mezclas de otros gases como dióxido de carbono e hidrógeno. Aún muy costosas, se han presentado tecnologías que convierten estos gases en más biometano.

Un interesante panel mostró modelos de negocios novedosos implementados por productores ganaderos. Uno de ellos es el de una firma de Illinois que cuenta con tres tambos de escala, en los cuales ha instalado los biodigestores y las plantas de biometano. La empresa lleva instaladas 20 estaciones de servicio donde ofrece el gas natural vehicular renovable. Esto le permite hacerse de los bonos por reducción de emisiones y de ingresos adicionales por la venta de gas. Otro caso novedoso es una estación de recarga de automóviles eléctricos que generará la electricidad a partir de una celda de combustible de óxido sólido alimentadas con biometano. Un proyecto sumamente novedoso de muy alta eficiencia.

Un dato relevante es que, a pesar del interés en el uso vehicular y el transporte de carga, el uso de este combustible no ha despertado el interés de los fabricantes de tractores y maquinaria off-road de EEUU. Esto marca una diferencia con las terminales europeas, como por ejemplo New Holland , que ha presentado el año pasado un prototipo de tractores equipados con los motores CNH para funcionar con biogás.

Para aprovechar los residuos de cosecha, las estimaciones indican que deberán construirse unas 10 mil plantas de biogás, por un monto equivalente a 285 mil millones de dólares, que crearán una demanda de 3,4 millones de empleos.

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El biogás argentino en el radar de Alemania

El proyecto Enabling Bioenergy Argentina de la consultora alemana Eclareon busca identificar las oportunidades para el desarrollo de biogás en Argentina.

 

Pero las oportunidades no solo para EEUU. Un estudio realizado por PROBIOMASA indicó que la provincia de Santa Fe podría cubrir más del 80% de su demanda de gas con tan solo aprovechar su potencial de biogás. Súmele a esto que Argentina ya dispone una innumerable cantidades de estaciones de servicio de GNC que bien podrían aprovecharse.

En su intento por impulsar el gas natural en el transporte de cargas, la Secretaría de Energía debería considerar seriamente la alternativa de gas natural renovable. Cada camión que circule con biogás compensará las emisiones de 3,5 camiones.

Quizás en lugar de gastar energías en juzgar a los chacareros, trabajemos en aprovechar todo el potencial que el agro argentino tiene para cumplir con los compromisos asumidos en París, aún desarrollando Vaca Muerta.