Los proyectos de petróleo y gas aprobados por las principales compañías de combustibles fósiles en los últimos 20 meses amenazan tanto el capital de los accionistas, como los esfuerzos para evitar que el calentamiento global, según un estudio publicado recientemente por Carbon Tracker, una ONG integrada por expertos financieros.

Proyectos de infraestructura similares para lo que resta de 2019, por un valor de $ 21 mil millones de dólares, esperan luz verde, señaló el informe.

En todos los sectores de negocios, las compañías globales están buscando responder a la presión de la sociedad, y los accionistas luchan por encontrar vías de bajas emisiones que «cumplan con el Acuerdo de París».

El Acuerdo de París exige contener el aumento de la temperatura de la Tierra en valores «muy por debajo» de dos grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales, y si es posible, contenerlo por debajo de 1,5 °C.

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Según las tendencias actuales, el planeta se calentará alrededor de 4 °C a finales de siglo.

Para las grandes empresas de combustibles fósiles, esa transición es especialmente difícil porque el principal impulsor del calentamiento global ha sido la quema de sus productos: petróleo, gas y carbón.

Incluso bajo el objetivo menos ambicioso de París, los proyectos destacados más onerosos podrían volverse económicamente inviables, según el nuevo informe.

Por ejemplo, el proyecto en Canadá de arenas petrolíferas Aspen de ExxonMobil, por un valor de U$S 2.600 millones, requeriría un precio del petróleo de más de U$S 80 por barril para obtener un rendimiento de 15 por ciento.

«Los inversores pueden o no estar preocupados por detener el cambio climático, pero están preocupados por el riesgo de su inversión», dijo Andrew Grant de Carbon Tracker, analista senior y coautor del informe.

«Existe el peligro de que las compañías de combustibles fósiles interpreten mal las tendencias de la demanda e inviertan en proyectos que son perjudiciales tanto para el clima como para los inversores», dijo a AFP.

Algunos gigantes del petróleo y el gas, especialmente Shell, BP, Equinor (anteriormente Statoil) y Total, han tratado de asegurar a los inversores que las nuevas inversiones encajan en un futuro bajo en carbono, tanto en términos de rentabilidad como de emisiones de gases de efecto invernadero.

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«BP ha apoyado el objetivo del Acuerdo de París, con su llamado a reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero en el contexto de desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza», dijo BP en un comunicado, respondiendo al informe.

Activos obsoletos

La compañía apunta a convertirse en «una compañía de energía mucho más amplia para que estemos mejor equipados para ayudar al mundo a llegar al Net Zero y satisfacer la creciente demanda de energía».

Un importante informe de la ONU, publicado el año pasado, concluyó que las emisiones globales de CO2 deben alcanzar el «Net Zero» en 2050 para limitar el aumento de temperatura a 1.5 ° C.

Permitir que el planeta se caliente más allá de ese umbral al mismo tiempo extendería el plazo del Net Zero.

Las nuevas inversiones muestran que las compañías de combustibles fósiles, efectivamente están apostando al no cumplimiento de los objetivos de París que se están logrando, han trazado un curso que supone mayores aumentos de temperatura y que sus productos continuarán dominando las necesidades de energía durante muchas décadas.

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El nuevo informe es el primero en evaluar de forma individual los proyectos que lleva adelante la industria mundial del petróleo y el gas para verificar su compatibilidad con el Acuerdo de París.

Los investigadores midieron su impacto climático contra dos posibles escenarios futuros descritos por la Agencia Internacional de Energía (AIE), una organización intergubernamental que cuenta con 30 países miembros.

El más ambicioso, conocido como «más allá de 2 grados», o B2DS, limitaría el calentamiento global a 1.6 °C, cerca de la meta de 1.5 °C de París.

El Escenario de Desarrollo Sostenible supone un aumento entre de 1.7 °C y 1.8 °C, equivalente a «muy por debajo» de 2 °C.

La AIE también ha establecido una tercera vía consistente con las actuales promesas nacionales de reducción de carbono que vería un aumento de 2.7 °C por encima de los niveles preindustriales.

Carbon Tracker descubrió que al menos el 30 por ciento de las inversiones realizadas por las empresas petroleras que cotizan en bolsa, incluidos ExxonMobil, Chevron, Shell, BP, Total, Eni y ConocoPhillips, eran incompatibles con el escenario más ambicioso de la AIE.

ExxonMobil mostró el mayor riesgo de «activos obsoletos» en un mundo bajo en carbono, con más del 90 por ciento de los desembolsos de los próximos 12 años posicionados fuera de un futuro de 1.6 °C.

Para Shell, la cifra fue del 70 por ciento, seguida de Total (67 por ciento), Chevron (60 por ciento), BP (57 por ciento) y Eni de Italia (55 por ciento).

«Las compañías de petróleo y gas ciertamente no están alineadas con París, e invierten en proyectos que, si tenemos éxito con los objetivos de París, no generarán valor», dijo Grant.

Carbon Tracker también destacó proyectos como el de Shell en Canadá de gas natural licuado por U$S 13 mil millones y el de petróleo en aguas profundas de BP en en Azerbaiyán por U$S 4.300 millones como vulnerables en una economía futura en la que los precios de mercado no justificarán los costos del desarrollo.