La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó un nuevo  Informe de oferta y demanda de cereales, elevando su pronóstico de julio para la producción mundial de cereales en 22 millones de toneladas por un total de 2.700 millones de toneladas, un 2,1% por encima del 2018.

Las revisiones reflejan principalmente expectativas mejoradas para la producción de maíz en los Estados Unidos. Mientras tanto, FAO redujo su estimación de la producción mundial de trigo en 2019 debido a la reducción de la productividad de los cultivos en la Unión Europea y la Federación Rusa, pero así y todo, se espera que sea un 5% más alta que en 2018. El pronóstico para la producción mundial de arroz ha sido revisado y pronosticó un aumento en julio a 517 millones de toneladas, a la par con el nivel récord del año pasado, impulsado por aumentos en China y los Estados Unidos.

Se espera que el consumo mundial de cereales para el próximo año alcance un nuevo récord de 2.700 millones de toneladas, impulsado por el consumo de arroz que registró un máximo histórico de 519 millones de toneladas, lo que se traduce en un aumento de 0,5 kilogramos per cápita respecto al año anterior. También se elevaron los pronósticos de onsumo de trigo, maíz y cebada.

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Las mejores perspectivas de cosecha apuntan a que las existencias mundiales de cereales alcanzarán 847 millones de toneladas para fin de las campaña 2020, que se mantendrían alrededor de 16 millones de toneladas por debajo de sus niveles de apertura. Se espera que los inventarios de maíz se acumulen fuertemente en Estados Unidos, mientras que las existencias de trigo de China se expandirán actualmente en un 7,9% y alcanzarán un máximo histórico.

FAO dejó sin cambios su pronóstico para el comercio mundial de cereales en casi 415 millones de toneladas, ya que los aumentos esperados en el comercio de trigo y arroz compensaron las perspectivas comerciales reducidas para el maíz y el sorgo.

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En un informe a parte, FAO señaló que los precios mundiales de los alimentos disminuyeron en agosto, impulsados ​​por fuertes caídas en los precios de los cereales y el azúcar.

El Índice de precios de alimentos de la FAO, que rastrea los cambios mensuales en los precios internacionales de los productos alimenticios que se comercializan comúnmente, promedió 169.8 puntos en agosto, un 1.1% menos que en julio, mientras que se mantiene un 1.1% por encima de su nivel de agosto de 2018.

El índice de precios de cereales de la FAO disminuyó un 6,4% respecto al mes anterior. Los valores del maíz se redujeron drásticamente debido a las expectativas de una cosecha mucho mayor que la prevista anteriormente en Estados Unidos, el mayor productor y exportador de maíz del mundo. Los precios del trigo también se mantuvieron con presión a la baja, lo que refleja una amplia disponibilidad de exportaciones, pero los del arroz aumentaron, debido a los efectos estacionales, así como a las preocupaciones sobre el impacto del clima en los cultivos en Tailandia.

El índice de aceite vegetal de la FAO aumentó un 5,9% en agosto, alcanzando un máximo de 11 meses en medio de un repunte en la demanda mundial de importación de aceite de palma, así como las condiciones climáticas desfavorables en las principales regiones productoras de Indonesia. Los precios del aceite de soja también aumentaron, impulsados ​​en parte por volúmenes de moienda inferiores a los anticipados en Norteamérica.