El XXX Congreso Mundial de Tecnólogos de la caña de azúcar, que se está desarrollando en Tucumán, ha puesto a la provincia y a todo el Noroeste argentino en el centro del mapa global de la bioeconomía. El mayor evento del mundo sucroalcoholero llegó por primera vez a la Argentina y las expectativas son enormes.

Las oportunidades que se están generando en un mundo que demanda productos con baja huella de carbono, ya sea en el mercado de biocombustibles, en las energías renovables, materiales y químicos biológicos, están transformando la industria global de la caña de azúcar. Los ingenios se están reconvirtiendo en verdaderas biorrefinerías que integran procesos, revalorizan subproductos y efluentes, y optimizan el consumo de energía y de recursos naturales.

Decenas de empresas de todas partes del mundo, y más de mil de técnicos, científicos y empresarios estarán presentes a partir del lunes en el predio de la Sociedad Rural de Tucumán para discutir estos temas. Que no son ajenos a la industria argentina. Un grupo de empresas se han sumado a esta transformación y, orgullosas por mostrar lo que vienen haciendo, recibieron a las delegaciones durante el fin de semana en el marco del precongreso.

Los visitantes pudieron conocer el Centro Integral de Biotecnología Aplicada de la Universidad de San Pablo T, donde tienen bastante avanzado el desarrollo de caña modificada genéticamente, con eventos de tolerancia a insectos y estrés hídrico, que prometen expandir exponencialmente la frontera agrícola cañera hacía el este de la provincia, y eventualmente hasta podría llegar incluso al NEA.

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Domino

La industria de biodiesel quedó paralizada por el congelamiento de su precio provocando un efecto dominó sobre otras actividades.

 

Los participantes pudieron visitar la Estación Experimental Obispo Colombres, una institución que lleva 110 años colaborando con la agricultura de la región. Allí, pudieron conocer en detalle las áreas en las que trabaja e investiga la Estación, como el proceso para introducir una nueva variedad de caña de azúcar o los proyectos de cultivos energéticos, de cuidado de suelos o de rotaciones con otros cultivos.

En cuanto a la rama industrial, el tour pasó por los Ingenios Leales y La Florida, dos de las empresas que marcan el camino de la transformación hacía al nuevo paradigma productivo de la bioeconomía circular. Cada una con sus particularidades en materia de innovación, producción de energía renovable y revalorización de subproductos, pero ambas con sus modernas destilerías de bioetanol que les permite comercializan su biocombustible al corte con la gasolina.

Pero mientras el evento nos invita a soñar con un potencial infinito para el sector sucroalcoholero argentino, la política bioenergética, sumado a los acontecimientos recientes de congelación de precios y devaluación, representan una seria amenaza para este sector. El precio del bioetanol para el mercado interno, congelado por 90 días por la Secretaría de Energía, se ubica hoy en valores de U$S 150 dólares por debajo del valor FOB Santos, uno de los mercados de referencia mundial. Este valor representa hoy el más bajo del mundo, y en un contexto inflacionario y devaluatorio.

Para colmo, el consumo de nafta viene registrando una caída del 6% en lo que va del año. Dado que el corte del bioetanol en la nafta es del 12%, repartidos en mitades para el biocombustible derivado de caña de azúcar y el derivado del maíz, la retracción ha impactado proporcionalmente en el volumen comercializado.

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El foco puesto en el agregado de valor

El Congreso Imagina de FADA y la feria SIAL de Shangai mostraron parte del potencial que tiene Argentina para el agregado de valor en origen.

 

El panorama es incierto. Las empresas, e incluso los representantes de la Liga Bioenergética de Provincias Productoras de Biocombustibles, han mantenido varias reuniones con el gobierno nacional, pero no han recibido respuestas alentadoras. El martes próximo serán recibidos por el ministro del interior, Rogelio Frigerio, a quien le expondrán la gravedad de la situación que se está viviendo. En el sector de biodiesel, cada día se conocen nuevas cesantías y suspensiones, y de continuar esta situación podrían llegar también al sector de bioetanol.

Varias empresas y cámaras han presentado respectivas medidas cautelares para que el gobierno restablezca las fórmulas de precios que regulan la actividad, y que fue suspendida en febrero sin previo aviso y sin justificación económica, ni jurídica.

El ISSCT Congress Argentina 2019 nos va dejar la idea que existe un futuro muy dulce para la caña de azúcar, a pesar de esta amarga coyuntura. No es complicado. Sólo es cuestión de respetar las políticas acordadas para generar las condiciones de seguridad jurídica. El Norte Grande y Argentina necesita de la caña.