Basados una serie de proyecciones de modelos climáticos, investigadores descubrieron que si los agricultores de todo el mundo establecieran un objetivo para adoptar prácticas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente metano y óxido nitroso, en solo un 25 por ciento en los próximos 30 años, podrían reducir el calentamiento global en 0,21 grados Celsius, o 6 por ciento del calentamiento total proyectado.

En el Acuerdo de París se han establecido objetivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar que las temperaturas globales aumenten 2 grados centígrados por encima de los niveles experimentados en tiempos preindustriales.

Los recortes de emisiones de los tambos por sí solos podrían contribuir en 0,03 grados Celsius de esa reducción de temperatura, según los investigadores, quienes informaron sus hallazgos en la última edición del ‘Environmental Research Letters’.

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«Lo que estamos tratando de entender es el impacto general de la producción lechera en el cambio climático y descubrir cuáles son las mejores prácticas de gestión que se pueden identificar al hacer experimentos en las granjas, y comprender qué efectos tienen estas prácticas en el ciclo de vida general de las emisiones de gases de efecto invernadero que estas producen», dijo Chris Forest, profesor de dinámica climática en meteorología y ciencias atmosféricas y profesor asociado del Instituto de Sistemas Ambientales y de la Tierra.

La atención más reciente sobre los gases de efecto invernadero se ha centrado en reducir las emisiones de dióxido de carbono, pero otros gases, como el metano y el óxido nitroso, contribuyen aproximadamente una cuarta parte del volumen actual de las emisiones totales de gases de efecto invernadero y pueden ser más fáciles de mitigar que el dióxido de carbono, según Forest, quien también está afiliado a los Institutos de Energía y Medio Ambiente y al Institute for CyberScience.

Las operaciones agrícolas son los principales contribuyentes de gases de metano y óxido nitroso. Las vacas producen metano cuando eructan, y el estiércol también emite el gas. Las operaciones agrícolas pueden generar óxido nitroso en el suelo, que luego se libera a la atmósfera.

Forest agregó que los recortes en metano, que, por molécula es un gas de efecto invernadero aún más potente que el dióxido de carbono, podrían tener un impacto inmediato en el calentamiento climático porque tiene un efecto compuesto en el medio ambiente. El metano no solo es un gas de efecto invernadero, sino que también se convierte fotoquímicamente para producir dióxido de carbono en la atmósfera.

«Si podemos reducir el metano, podemos tener un efecto más fuerte e inmediato en la reducción del forzamiento radiativo neto y eso, por lo tanto, enfriaría el planeta más rápido», dijo Forest.

El forzamiento radiativo neto es la diferencia entre la energía absorbida por la Tierra y la energía irradiada al espacio. Si estos gases de efecto invernadero adicionales bloquean más energía, entonces se irradia menos energía al espacio y el planeta tiende a calentarse.

Según los investigadores, mejores prácticas agrícolas para reducir estos gases se centran en tres tipos de operaciones agrícolas: alimentación de animales, almacenamiento o procesamiento de estiércol y el cultivo. Las prácticas específicas incluyen la agricultura sin labranza (siembra directa), el almacenamiento sellado para el estiércol y una alta eficiencia en alimentación para reducir el eructo de las vacas.

Los investigadores modelaron los efectos de las prácticas beneficiosas en un pequeño rebaño, alrededor de 150 vacas, en una granja de Wisconsin y en una operación agrícola de tamaño industrial, alrededor de 1.500 vacas, en Nueva York.

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Tanto las granjas pequeñas como las grandes tienen el potencial de reducir las emisiones utilizando estas prácticas, sin embargo, Forest dijo que las operaciones más pequeñas tienen un mayor potencial para mitigar las emisiones. Al implementar las mejores prácticas de gestión, por hectárea, una pequeña granja podría reducir las emisiones de metano en un 53 por ciento, el óxido nitroso en un 56 por ciento y el dióxido de carbono en un 20 por ciento. En una granja grande, las prácticas conducirían a una reducción del 43 por ciento de las emisiones de metano, una reducción del 4 por ciento de las emisiones de óxido nitroso y una reducción del 10 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono, por hectárea.

Los investigadores desarrollaron cuatro escenarios a largo plazo para comprender los efectos de las emisiones reducidas en comparación con un caso habitual. Estos escenarios suponen que las emisiones agrícolas podrían reducirse en cantidades acordes con las mejores prácticas de gestión de las granjas lecheras, y si se adoptarían a nivel mundial.

Según Forest, quien también es alto miembro de Project Drawdown, las prácticas de gestión beneficiosas para la industria láctea son ejemplos de soluciones que los investigadores proponen para mitigar el cambio climático. Dijo que Penn State será el anfitrión de la Conferencia de reducción, que revisará otros enfoques innovadores para la mitigación del cambio climático, en septiembre.