Cuando en el año 2001, el multimillonario suizo Donald Hess se enamoró del vino salteño y compró (a la familia Dávalos) la bodega Colomé, ubicada entre los pintorescos Valles Calchaquíes, no imaginó que una nueva marca de su misma bodega le daría, dos décadas después, los mejores frutos del negocio.

Sucede que Amalaya, la variedad de vinos orgánicos que nació en 2010 y fue impulsada como una línea de menor precio, más moderna y con diferentes suelos y microclimas, consiguió aumentar sus ventas, un 7% en el último año, mientras que aquellas de sus productos más tradicionales (Colomé), se mantuvieron estables. Así comenta Matthieu Naef: un mexicano, con padre de origen suizo y madre francesa, que acaba de asumir como nuevo CEO de la compañía.

Por eso, ahora el grupo suizo decidió invertir unos $25 millones en la construcción de un nuevo centro de visitas en la bodega Amalaya, que está a 1.800 metros de altura y tiene una capacidad aproximada de 1.230.000 litros. «Ahora estamos en obra: habrá un wine bar, donde los visitantes podrán degustar, entre otros productos, una nueva línea de seis varietales, exclusivos para la venta en ese lugar», precisó el empresario.

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La bodega Colomé elabora actualmente dos millones de botellas al año. Lo hace con los viñedos esparcidos en seis fincas dispuestas en distintos niveles sobre el nivel del mar. El más bajo está a 1700 metros y el más más alto, a 3.111 metros, en la zona de Payogasta, donde se cosecha la uva para elaborar el vino de mayor altura del mundo.

En los últimos años, el repunte del negocio vitivinícola llegó atado a la devaluación que permitió mejorar los precios del 65% de la producción total de la bodega que es exportado. El resto, es destinado al consumo local.

Matthieu Naef, nuevo CEO de la bodega salteña Colomé.

Esos mayores ingresos por la depreciación del peso, se concentraron en la producción de vinos Malbec y Torrontés, los varietales que se envían principalmente a los Estados Unidos, Canadá, Mexico y Europa.

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Sobre el reciente acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea que podría beneficiar aún más a las bodegas locales exportadoras, Naef advierte: «No hay que cantar victoria porque tal vez seamos más competitivos pero con muchos más actores» en el mercado y eso puede producir un desequilibrio, reflexiona.

Claro que, también hay otras bodegas exportadoras que no dudan sobre los potenciales beneficios del reciente acuerdo: aseguran que, ahora van a tener acceso a casi el 30% del PBI mundial cuando antes sólo accedían al 3%.

Clarín.