De la producción primaria a la nueva oportunidad bioeconómica” fue el panel que en la primera jornada del XXVII Congreso de Aapredid “30:10000 ConCiencia Suelo” reeditó un clásico de este evento, reunir en una mesa de debate a los referentes de las carteras de Producción y Agroindustria de las principales provincias de la llamara zona núcleo: Santa Fe, Córdoba, y Buenos Aires.

En esta oportunidad, la convocatoria para que estos funcionarios (que reconocen tener un buen vínculo de trabajo más allá de las diferencias partidarias) fue para que analicen las oportunidades que cada distrito puede aprovechar para sacar provecho de las distintas formas de transformar la biomasa en energía o combustible y contribuir, además de asegurar la rentabilidad, a promover prácticas sustentables, de bajo impacto ambiental.

Por el lado de Santa Fe estuvo presente la ministra de la Producción, Griselda Ciciliani; por Córdoba el titular de la cartera de Agroindustria, Sergio Busso; y por Buenos Aires, el ministro de Agroindustria, Sergio Sarquis. En esta oportunidad, a la mesa se sumó Claudio Dunan, director de estrategia de la firma Bioceres, que aportó datos sobre los beneficios de la transformación de la biomasa y el aporte que redunda en materia socio-ambiental.

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Con el empuje de los pioneros y la visión de las nuevas generaciones

El presidente de Aapresid Alejandro Petek, la intendenta De Rosario, Mónica Fein; el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y el titular de la cartera de Agroindustria de Nación, Luis Miguel Etchevehere fueron los encargados de abrir el XXVII Congreso de la entidad.

Dunan fue, precisamente, el encargado de abrir la exposición. “Estamos frente a un cambio de paradigma respecto al modelo de generación energética del siglo XX”, advirtió, y mencionó que estamos consumiendo los recursos de 1,7 planetas y que vamos hacia un aumento de 3 grados en el calentamiento global. “Hay un paradigma en crisis y es necesario dejar de consumir recursos fósiles. La próxima década demanda una baja emisión de carbono, una eficiente utilización de recursos y una sociedad más inclusiva. Argentina tiene ahí una oportunidad como productora de biomasa a partir del maíz, el trigo o las frutas, pero no las aprovechamos”, sostuvo.

La ministra Ciciliani planteó “qué estamos haciendo y qué deberíamos hacer en materia de bioeconomía, porque se la valora mucho y tiene buena prensa pero no encontramos el modo de hacer cosas concretas”. La funcionaria socialista recordó que el transporte público de Rosario funciona con biocombustible, una iniciativa que surgió luego de que Estados Unidos y la Unión Europea impusieran aranceles elevados para exportar biodiesel, lo que generó un excedente en la producción local que derivó en esa experiencia en el transporte. “Estas iniciativas son exitosas y no las medimos solo desde el punto de vista económico sino por su impacto en el medioambiente y la salud de las personas. Estas son variables que hay que incluirlas en las ecuaciones de rentabilidad”, dijo.

La ministra destacó los programas como el “Buenas Prácticas” que el gobierno santafesino lleva adelante en materia de biomasa y que comienzan con la asistencia técnica al productor para que vea un recurso en lo que antes consideraba un residuo. Por último, Ciciliani reconoció el trabajo coordinado que vienen llevando adelante con las provincias de Córdoba, Buenos Aires, la Nación y las instituciones frente a problemas comunes como la situación hídrica de las cuencas, y bregó porque la próxima gestión provincial siga el mismo camino.

A su turno, Sarquis inició su exposición mencionando la experiencia de una fábrica de aceite de oliva en una localidad bonaerense que produce su propia energía utilizando el carozo de las aceitunas. Utilizó este ejemplo para demostrar que existen alternativas que generan un círculo virtuoso y caracterizó a los bionegocios como algo que hay que empezar a poner el foco. “Tenemos que comunicar a la sociedad y en forma didáctica los beneficios de la bioeconomía para que comience a ser evaluado como algo que tiene impacto en la vida cotidiana”, dijo. “Acá hay lugar para Vaca Muerta y para Vaca Viva. Nosotros somos más de Vaca Viva”, bromeó, utilizando esas figuras para contrastar la obtención de recursos mediante la extracción de fósiles con la que proviene de la biomasa. “La bioeconomía nos acerca a una agricultura con foco en lo social. Y todo esto avanza y prospera si hay una cadena de coherencia entre los sectores públicos y privados”, dijo, y celebró la posibilidad de mesas de debate con las de Aapresid.

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Por último, el titular de Agroindustria de Córdoba, Sergio Busso, dijo que las provincias poco pueden hacer para mejorar las condiciones macroeconómicas, que dependen de la Nación y terminan fijando las reglas de juego. Pero recordó que es mucho lo que se puede hacer en cuestiones más locales como la infraestructura rural, la conectividad o el arraigo. “Con esta agenda nos juntamos las provincias de la región centro y compartimos experiencias más allá de las diferencias políticas que tenemos. Así resolvemos cuestiones interprovinciales como las cuencas, y así nos reponemos de las duras consecuencias del cambio climático que trajeron grandes precipitaciones y una sequía importante”, sostuvo.

En cuanto a la bioeconomía, Busso consideró que con ese modelo de diálogo las provincias deben ponerse al frente de esa agenda tomando las experiencias que se presentan en los distintos distritos y de acuerdo a sus características. Subrayó la importancia que tiene el maíz en Córdoba ante una cosecha de 20 millones de toneladas. Y planteó un interrogante: ¿Mandamos todo eso a los puertos para que se vayan o las dejamos acá para transformarlas y agregar valor?” A modo de ejemplo, destacó que las tres plantas de bioetanol que hay en su provincia transforman un millón de toneladas de maíz en ese combustible. “A veces el deshecho adquiere más valor que la materia que uno transforma”, concluyó. Por último recordó que vivimos en un país que llega a importar nafta cuando podía estimularse, mediante políticas de Estado concretas, el uso de estos biocombustibles.

AAPRESID.