Argentina es pionera a nivel mundial en el uso de la siembra directa, un sistema que beneficia a los suelos porque disminuye la erosión y aporta más materia orgánica que la labranza tradicional, y que comenzó a pensarse hace 40 años, en Córdoba.

La historia cuenta que hubo unos cuantos intentos de cultivar sin labranza pero no tuvieron continuidad, y perdán la confianza tanto los técnicos, como los productores perdían confianza en el sistema, optando por retornar a las prácticas convencionales. Los costos eran elevados, la maquinaria adecuada inexistente y los riesgos muy altos.

Sin embargo, en septiembre de 1977, en el Club Argentino de Marcos Juarez, se realizó la primera reunión técnica de cultivos sin labranza. Nadie imaginó en ese momento, que 42 años después, el 90% de los agricultores argentinos utilizaría este sistema. Mucho menos que se exportaría la tecnología a otros países del mundo.

Alfredo Lattanzi, uno de los primeros productores en adoptar esta técnica fue distinguido en el XXV Congreso de AAPRESID, junto a sus colegas Hugo Marelli, Mario Nardone y Osvaldo Signorile, y recordó que «la reunión se hizo para juntar toda la información que había disponible no sólo en el Inta Marcos Juárez sino también en estaciones de la institución en las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Chaco, y a la vez muchos técnicos y productores interesados por conocer en profundidad de qué se trataba el tema”.

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“Nos pusimos al día y todos quedaron muy motivados, esto sirvió para ampliar la cantidad de ensayos en distintos lugares del país y fue el germen de las posteriores reuniones en 1979 y con el tiempo decantó en la creación de Aapresid”, resumió.

La fundación de Aapresid llegó en 1989. Fue la concreción de la acción que aquellos técnicos y productores venían llevando adelante y el inicio de una actividad formal ligada a la comunicación directa para la difusión de innovaciones en el agro.

Como sistema de innovación, aconteció en la práctica e ingresó luego tímidamente a los ámbitos académicos: su desarrollo inicial a nivel local no fue resultado de investigaciones promovidas por organismos públicos o universidades, sino producto de la necesidad de algunos productores –muchos de los cuales eran, además, técnicos– que apostaron a la experiencia, aún sin fuertes fundamentos académicos que la avalaran.

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Eran tiempos en que hacerlo implicaba un riesgo, y ese riesgo era el propio pellejo. Fue un acontecimiento abonado por la ciencia y la innovación, la práctica y el conocimiento. El impulso y la posterior difusión de este sistema tuvieron en los pioneros de Aapresid a actores fundamentales, dispuestos a afrontar las dificultades para producir información y ponerla en circulación. Fue un proceso de ensayos y errores, jalonado por éxitos y
fracasos.

El XXVII Congreso Aapresid 30:10000, ConCiencia Suelo abre hoy sus puertas cargado de novedades. El lema «30:10000» hace referencia a los 30 años de la creación de la organización y 10.000 por los años que el hombre viene desarrollando la agricultura y Conciencia Suelo es ser conscientes de la necesidad de cuidar nuestro principal recurso, el suelo, aplicando la ciencia.

Por hoy, a las 19 hs en la Sala Plenaria 3, Regionales otorgará un brindis homenaje a los 30 años de historia que consolidó a la institución en el plano nacional e internacional de la sustentabilidad productiva. ¡Salud!