Hace unos días se conocieron los resultados de una investigación de la Universidad de Minnesota donde se muestra que los efectos del cambio climático han beneficiado a los rindes de maíz y soja. El documento detalla resultados dispares en distintas zonas geográficas del planeta. Por ejemplo, en Europa Oriental los rendimientos de maíz cayeron 22%. Sin embargo, a nivel global han registrado una leve suba, con la región del Centro Oeste de EEUU como unos de los principales beneficiados.

Pero mientras se redactaban los resultados de la investigación, la región supuestamente beneficiada sufría una de las peores inundaciones de su historia causada por un fenómeno conocido como “Ciclón Bomba”. Se trata de la combinación del derretimiento temprano de las nieves y el adelantamiento de las lluvias de primavera. Esto provocó el desborde de varios ríos, entre ellos el Missouri y el Mississippi, comprometiendo seriamente la siembra de maíz y de soja, y poniendo en jaque la salud económica de EEUU.

Los farmers afectados recibirán una ayuda federal por más de U$S 16 mil millones, pero el daño colateral sobre el resto de las empresas que viven de la agricultura tendrá un alto impacto. La menor área sembrada implica menos ventas de semillas, de agroquímicos, de fertilizantes, de combustibles, de lubricantes, menos fletes, menos trabajo en los acopios, riesgo de abastecimiento de maíz y un aumento en los precios del cereal que impactarán en la flaca rentabilidad de las plantas de etanol y de la actividad ganadera. Por eso debemos tomarnos con pinzas las conclusiones de este estudio. Pues si se vuelve a realizar el próximo año, casi con seguridad los resultados seran muy distintos.

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Además de las inundaciones en EEUU hay serios indicios que los efectos del cambio climático son muy negativos. La ola de calor que azotó Europa hace unas pocas semanas registró temperaturas nunca antes alcanzadas en Francia, que superaron por primera vez en la historia los 45°C. La industria del vino suele considerarse como el termómetro del cambio climático, pues es una de las más afectadas por este fenómeno. Un reciente informe muestra que algunas regiones en el norte de Chile ya no son aptas para la producción de vinos por el menor registro de lluvias de los últimos años. Lo mismo sucede en Francia y España y hemos mostrado en este portal como varias bodegas están adoptando medidas para reducir su huella de carbono, en un intento por captar la atención de otros sectores y de este modo proteger su industria.

La falta de políticas activas para frenar el calentamiento global ha llevado a que distintos grupos de jóvenes hayan decidido reaccionar contra la inacción de sus gobernantes. Friday For Future es un movimiento juvenil global iniciado en 2018 por la adolescente sueca Greta Thunberg, quien se negó a ir a la escuela para presionar al gobierno en Estocolmo a tratar el cambio climático como una crisis y a tomarse en serio las medidas del Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En el Reino Unido surgió Extinction Rebellion, un movimiento social que busca influir sobre las políticas medioambientales globales mediante la resistencia no violenta. Luego de paralizar Londres en varias oportunidades, la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, anunció hace unas semanas la política de Net Zero 2050, un compromiso legalmente vinculante por el cual los países agrupados en el Reino deberán ser neutros en emisiones de carbono para el año 2050. La medida fue ratificada por el parlamento unos días más tarde y el Reino Unido se convirtió en la primera nación del G7 en contar con un objetivo de cero emisiones.

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Y así como los jóvenes, las estrellas de Rock también han salido a dar la cara contra el cambio climático. El festival de música y fuegos artificiales de Glastonbury, que dona su millonaria recaudación a causas nobles, este año estuvo enfocado en el medio ambiente y el cambio climático. En línea con el mensaje, los fuegos artificiales y los generadores se alimentaron con biocombustibles. Salvo unas bolas de fuego que requerían de combustibles gaseosos y ante la imposibilidad de contar con suficiente biogás comprimido, fueron alimentados con propano. Pero el mensaje fue claro y esperan para el próximo año poder desarrollar junto a la Universidad de Bristol un combustible vegetal que reemplace al propano.

Unos días antes, el líder Pink Floyd, David Gilmour, sacó a remate su colección de guitarras. Los U$S 21,5 millones que recaudó fueron donados a ClientEarth, una organización ambientalista sin fines de lucro fundada en 2008 que lucha contra el cambio. Gilmour escribió en su cuenta de twitter que eligió ClientEarth porque «la crisis climática global es el mayor desafío que enfrenta la humanidad, y estamos a pocos años de que los efectos del calentamiento global sean irreversibles».

Aunque parezca increíble que Trump desconozca el cambio climático, otros líderes políticos como Bolsonaro y Erdoğan -presidente de Turquía- estuvieron a punto de retirarse del Acuerdo de París. Igual de grave es que los subsidios a los combustibles fósiles a nivel global hayan vuelto a aumentar en 2017.

El próximo 23 de setiembre será la Cumbre Climática de las Naciones Unidas. Según los organizadores, «la Cumbre supondrá un gran salto en la ambición política nacional colectiva y mostrará grandes avances en la economía real para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París». Para lograrlo serán necesarios menos discursos y más acciones. O sea, ¡Mucho más Rock&Roll!