Blackhorse Lane Ateliers, un fabricante británico de jeans se ha definido como una «fábrica de jeans artesanales de puertas abiertas».

«Cualquiera puede entrar aquí, incluso sin una cita», dice Han Ates, fundador de la pequeña empresa radicada en Londres. «De este modo buscamos mostrar transparencia».

La transparencia se ha convertido en una palabra de moda en la industria textil, con etiquetas dispuestas a mostrar sus mejores prácticas, tanto en el trato a su personal como al medio ambiente.

Al abrir sus puertas, Blackhorse Lane Ateliers muestra a sus potenciales clientes que su fábrica está limpia, los 20 empleados están contentos y que vale la pena conservar los jeans, en lugar de tirarlos al final de cada temporada.

Ates dice que su compañía obtiene todos los rollos de telas de jeans de fábricas de Japón, Italia y Turquía que ha visitado personalmente para garantizar su compromiso con la responsabilidad ambiental y social. Esto es vital para cualquier compañía de jeans que desee ser ética, ya que la fabricación de telas de jeans puede ser muy contaminante.

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Se trata de una industria que arroja datos tan alarmantes como que se gastan 13.000 litros de agua para cultivar, procesar y teñir un kilo de algodón con el que se confeccionan tan solo cinco camisetas.

Andrew Olah, consultor y experto en la industria textil, dice que fabricar jeans puede tener un alto costo ambiental, ya que el tinte usado para darles su tono azul habitual, el índigo, no se adhiere fácilmente al algodón crudo.

 

«Para lograr un buen tinte, tenemos que teñir la tela varias veces», dice. «Y al teñirlo varias veces, obviamente necesitamos usar más agua y más energía».

Luego, un fabricante de jeans puede lavar y decolorar los jeans muchas veces para aclarar el color, generando aún más agua residual. Según algunas estimaciones, se pueden necesitar miles de litros de agua para hacer un pantalón de jean. «La industria utiliza una gran cantidad de agua y una gran cantidad de energía», agrega Olah.

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Los nuevos retos de la moda

La revista española de moda GQ entrevistó a Javier Goyeneche, fundador de Ecoalf, la marca española de ropa sostenible más buscada a nivel global.

En muchas fábricas de jeans, el agua usada, que contiene el tinte, además de la lavandina y otros productos químicos, se libera como agua residual. Afortunadamente, un número creciente de productores ahora están eliminando las aguas residuales por completo.

A worker at Saitex's jeans factory in Vietnam
Los Jeans, como estos en la fábrica de Saitex, en Vietnam, ahora se pueden fabricar sin que el agua residual se libere al medio ambiente.

Saitex International, un fabricante de jeans de Vietnam, es uno de estos ejemplos. Su fábrica, ubicada a 30 km de la ciudad de Ho Chi Minh, recicla el 98% del agua que utiliza. Para el 2% restante tiene un sistema de evaporación, lo que lo convierte en una instalación de descarga cero.

El propietario, Sanjeev Bahl, dice que antes de instalar la fábrica en 2010, estudió los problemas ambientales que había en la industria a nivel mundial, y la falta de agua potable.

«Moralmente nos impulsó a considerar el agua como un recurso muy valioso».

Con 5.000 empleados, Saitex fabrica líneas de prendas de jeans para marcas como J Crew, G-Star Raw y Everlane. Bahl dice que a la empresa le llevó solo seis años recuperar el dinero que invirtió en la tecnología de reciclaje de agua.

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Slow Fashion, el nuevo concepto que define a los nuevos consumidores, que ya no se fijan tanto en la parte estética de la ropa, sino en su sostenibilidad.

«Nos dimos cuenta de que no se trata solo de una cuestión moral», dice. «Si lo haces bien, también puede ser beneficioso financieramente».

Algunas de las grandes firmas de jeans también están trabajando arduamente para reducir su impacto ambiental. Wrangler, cuyo dueño Kontoor anunció el mes pasado que estaba introduciendo una nueva tecnología que le permite teñir la tela de jean sin usar agua.

La compañía dice que puede lograrlo utilizando una espuma en lugar de agua, y que el proceso también reduce el uso de energía en un 60%.

«Estamos orgullosos de haber ayudado a promover una tecnología que tiene el potencial de revolucionar los estándares de sostenibilidad para el jean», dice Tom Waldron, presidente global de Wrangler.

Amy Leverton
Amy Leverton

«La mayoría de los consumidores aun no tienen como prioridad la sostenibilidad y la ética a la hora de compra ropa, pero esta situación está cambiando. Cada vez se tiene más en cuenta el impacto ambiental, social y económico», dijo Amy Leverton, consultora especializada en esta industria.