Responsible Commodities Facility planea proporcionar líneas de crédito de bajo interés a los agricultores brasileños de soja y maíz que se comprometen a evitar la tala de bosques y el uso de pastizales nativos y tierras degradadas para uso agrícola.

Respaldado por el gobierno del Reino Unido y las Naciones Unidas, el programa será administrado por Sustainable Investment Management (SIM), una firma boutique de finanzas ambientales creada por expertos en banca, comercio de commodities y finanzas ambientales.

SIM otorgará mil millones de dólares en bonos verdes durante los próximos cuatro años, lo que se espera que resulte en 180 millones de toneladas de soja y maíz responsables, por un valor de alrededor de U$S 43 mil millones en la primera década. La primera emisión de bonos de U$S 300 millones está prevista para la campaña agrícola de 2020.

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La cifra registra un descenso de más del 22 % sobre el anterior, aunque en lo que va de 2019 el mercado está más activo, con 2.400 millones colocados.

La creciente demanda de soja podría resultar en la conversión de más de 6 millones de hectáreas del Cerrado o sabana de Brasil durante los próximos 10 años. Los agricultores, los traders y las compañías de alimentos han estado buscando una manera de evitar la deforestación en la sabana sin privar a los agricultores de ingresos potenciales.

«El Fondo de Productos Responsables es una oportunidad para que el mercado garantice un aumento de la producción sin contribuir a la deforestación de tierras, lo que provoca la pérdida de hábitats naturales, la pérdida de biodiversidad y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero», dijo Pedro Moura Costa, director ejecutivo de SIM.

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Según SIM, el país se ha comprometido a reducir las emisiones en un 43 por ciento para 2030, ya que casi el 90 por ciento de esta reducción provendrá de la disminución de la deforestación, aunque es probable que los mecanismos de financiamiento existentes no ayuden a cumplir este objetivo.

La iniciativa busca proteger o restaurar 1,5 millones de hectáreas de hábitat natural en el Cerrado, lo que lleva a una reducción estimada de las emisiones en 250 millones de toneladas de dióxido de carbono.