Para cualquiera que asista a un partido de fútbol, ​​el éxito de su equipo es lo que predomina en su mente. Los vasos de plástico descartables, el uso de agua de los rociadores o la cuestión de cómo miles de aficionados al fútbol viajan a los estadios en todo el mundo cada fin de semana no parecen molestar a muchos aficionados.

Life Tackle quiere crear conciencia sobre la sostenibilidad entre los fanáticos y los organizadores de partidos. El proyecto fue fundado por el Instituto de Gestión de la Scuola Superiore Sant’Anna en Pisa, Italia, junto con otras siete organizaciones asociadas europeas.

La UEFA, la Unión de la Asociación Europea de Fútbol y las asociaciones nacionales de fútbol de Italia, Rumania y Suecia también apoyan el proyecto que está cofinanciado por el programa LIFE de la Comisión Europea.

Life Tackle está preparado para descubrir cómo se pueden organizar y jugar los partidos de fútbol de la forma más sostenible posible. Para ello, se examinan todos los aspectos de un partido: desde el tamaño y la condición de la cancha hasta los refrigerios del entretiempo.

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Al final del proyecto, que se extenderá hasta 2021, se compilará un catálogo de pautas e ideas. El mismo se pondrá a disposición de los clubes de fútbol y los organizadores deportivos de toda Europa y servirá como guía para una experiencia de fútbol más sostenible.

Hasta entonces, los participantes en el proyecto visitarán diferentes instalaciones deportivas en Europa para descubrir cómo se han organizado partidos sostenibles hasta ahora y que podría ser mejorado. Las cifras hasta ahora sugieren que todavía hay margen de mejora en muchos aspectos.

Fútbol contaminador

Según Life Tackle, un aficionado al fútbol promedio genera 0,8 kilogramos de basura cada vez que visita un estadio. A simple vista, no parece mucho. Extrapolado a todos los fanáticos que asisten a partidos en Europa, Life Tackle estima que esto equivale a 750.000 toneladas de residuos por año. Es más basura que la que Liechtenstein produce anualmente.

El balance de CO2 de los partidos y torneos de fútbol también se ha convertido recientemente en un problema.

En la final de la Europa League celebrada a fines de mayo en Bakú, la capital de Azerbaiyán, los dos contendientes fueron de Londres: Arsenal y Chelsea. Con ellos, 12.000 fanáticos del fútbol llegaron desde la capital británica. El consumo de CO2 calculado asciende a 5.595 toneladas. Para verlo en perspectiva, una sola persona produce en promedio unas diez toneladas de CO2 por año.

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Unos días más tarde, otra vez dos clubes ingleses, Tottenham y Liverpool, se enfrentaron en la Final de la Champions League en Madrid. Esta vez más de 30.000 fanáticos viajaron acompañando a sus equipos. Las emisiones de CO2 para ambos partidos se estiman en alrededor de 35.450 toneladas.

El impacto ambiental de viajar a los estadios también será un problema durante el próximo Campeonato de Europa de la UEFA en 2020. Doce ciudades en once países diferentes serán los anfitriones del torneo. Los jugadores y los aficionados tendrán que viajar de ida y vuelta entre las sedes y la UEFA ya ha anunciado que compensará la contaminación resultante.

Más conciencia, menos contaminación

Life Tackle toma las cantidades de residuos y contaminantes como un punto de partida para crear conciencia sobre el impacto ambiental que pueden tener los eventos deportivos.

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Otras iniciativas en el pasado ya han demostrado que los mensajes pueden propagarse a través del fútbol, ​​como la campaña contra la discriminación. Esto también se debe a que el fútbol llega a las masas. Unos 3.500 millones de personas vieron la Copa Mundial 2018. Alrededor del 40% de la población se describe como interesada en el fútbol.

Un club europeo ya ha anunciado que quiere ser tan verde como sus camisetas de fútbol: el Real Betis de Sevilla.

En su estadio, los proyectores estarán equipados con lámparas LED y se mejorará la recolección de residuos. Se planea que la construcción de una nueva área de entrenamiento sea neutral en carbono. Si Life Tackle se convierte en un éxito, más clubes y organizadores pueden seguir el ejemplo del club en los próximos años.