Los científicos de la Universidad de Otago forman parte de una colaboración de investigación internacional que ha hecho un importante descubrimiento en la búsqueda de reducir las emisiones globales de metano en la agricultura.

Específicamente, identificaron los microbios y las enzimas que controlan el suministro de hidrógeno, la principal fuente de energía para los microbios productores de metano (metanógenos).

El profesor Cook explica que el descubrimiento es importante porque las emisiones de metano de los animales representan aproximadamente un tercio de las emisiones de Nueva Zelanda.

«Gran parte de nuestro trabajo hasta la fecha se ha centrado en el desarrollo de inhibidores de moléculas pequeñas y vacunas dirigidas específicamente a la producción de metano por los microbios metanógenos.

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Los investigadores primero modificaron el ADN del animal, según ellos, para mejorarlo. Posteriormente, clonaron esas células fecundadas e implantaron los embriones resultantes en el útero de 50 vacas que la compañía tiene en un corral científico en Buenos Aires. El objetivo es, mediante edición génica, obtener nuevos ejemplares de raza Brangus.

«Este nuevo trabajo proporciona una estrategia alternativa donde ahora podemos comenzar a dirigir el suministro de hidrógeno a los metanógenos como una nueva forma de reducir las emisiones de metano en los animales».

Si bien la novedosa investigación se publicó recientemente en la revista científica International Society for Microbial Ecology Journal, el Profesor Cook dice que tanto él como el Dr. Morales han estado trabajando desde 2012 con el Ministerio de Industrias Primarias en apoyo de la Alianza Global de Investigación en varios programas para Controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.

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La enzima tiene actividad sobre la lignina, un componentes de difícil descomposición y de gran potencial en el campo de la química renovable.

La colaboración internacional también involucró a investigadores de AgResearch (Nueva Zelanda) y las Universidades de Monash (Australia), Illinois (EEUU) y Hokkaido (Japón). El ex estudiante de doctorado de Otago y ahora profesor adjunto de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Monash, Chris Greening, dirigió el estudio.

Morales dijo que las investigaciones anteriores ya habían demostrado que los microbios desempeñan un papel importante en el control de los niveles de metano. Ahora por primera vez los investigadores entienden por qué.

Los investigadores estudiaron dos tipos de ovejas: las que producen altas cantidades de metano y las que producen menor cantidad. Encontraron que los microbios más activos en el consumo de hidrógeno diferían entre las ovejas. Es importante destacar que en las ovejas que liberaban menos emisiones de metano, predominaban las bacterias que consumen hidrógeno, que son las que no producen metano.

Sus hallazgos sientan las bases de las estrategias para reducir las emisiones de metano mediante el control del suministro de hidrógeno. Una de estas es introducir suplementos alimenticios que favorezcan a las no-productoras de metano para competir con los metanógenos.

«Controlar el suministro de hidrógeno a los metanógenos permitirá reducir las emisiones de metano y nos permitirá desviar el hidrógeno hacia otros microbios que sabemos que no producen metano», explica el Dr. Morales.