Florencia Paqualino, una joven veterinaria argentina atendiendo los terneros en un tambo neocelandés.

El interés por una forma de vida en la que las personas eviten no solo la carne y el cuero, sino todos los productos animales, incluidos los huevos, la lana y la seda, está aumentando, especialmente entre los millennials. Uno de cada cuatro estadounidenses entre 25 y 34 años de edad dice que son veganos o vegetarianos.

La frase está traducida del popular medio británico The Economist, que ha declarado a 2019 como el “Año del veganismo”.

Más del 60% de las personas que no consumen productos animales aseguran haber adoptado este comportamiento principalmente por motivos éticos animalistas. Un 20% por cuestiones nutricionales y otro tanto por razones ambientales.

Para los especialistas en marketing, los millennials son el objetivo de las campañas publicitarias. Influyen sobre las generaciones más jóvenes y también para las más grandes. En un artículo publicado en Infobae, la consultora Nielsen destacó que 3 de cada 4 millennials están dispuestos a pagar algo extra por productos eco-friendly y estima que para 2025, serán el 75 por ciento de la fuerza de consumo a nivel mundial.

Empresas como Impossible Foods o Beyond Meat han tomado la delantera para intentar capturar a este sector con sus novedosos productos de carnes vegetales. Beyond Meat, que tiene a Bill Gates y Leonardo DiCaprio entre sus accionistas, ha llevado la fiebre vegana a Wall Street, donde el valor de la acción trepó 700% desde su lanzamiento el 1 de mayo. La “hamburguesa imposible” ya se puede conseguir en varios restaurantes de la cadena Burguer King. Al igual que su competidor Mc Donalds, cuenta también con su tradicional menú vegano, que ya disponía de antes.

Un paso más atrás, pero con mucha prensa y varios millones de apoyo, viene la carne cultivada en laboratorio. Thomas Bowman, Dr de desarrollo de Just Inc., una startup que está desarrollando carne de pollo cultivada a partir de células, asegura que la producción de carne de hoy es una vergüenza que hay que esconder y por eso se oculta al público, pero la producción de la carne del futuro será limpia, saludable, ambientalmente benigna y no requerirá de ninguna matanza, no habrá nada que esconder.

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La lechería está enfrentando una situación similar. El volumen de ventas globales de leche vegetal, como la leche de soja, de almendra o de avena, se ha duplicado en los últimos 5 años. Varias startups están recibiendo millones para desarrollar sustitutos lácteos a partir de proteínas vegetales elaboradas por medio de la biotecnología. Una de ellas es Motif Ingredients, que tiene entre sus accionistas nada menos que ADM. En febrero pasado se sumó Fonterra adquiriendo una participación minoritaria y desatando un sinnúmero de críticas entre sus tamberos asociados, que aseguran que su valor agregado está en los pastos naturales con el que alimentan a sus vacas. “Fonterra está decepcionando a sus accionistas agricultores y alejándose de su negocio principal, la leche», dijo la presidenta de GE Free, Claire Bleakley. Desde la cooperativa respondieron que no pueden ignorar que existen nuevas fuentes de nutrición.

Del mismo modo que sucede con la carne cultivada en laboratorio, la producción de leche de vaca producida sin vacas también está muy cerca de convertirse en una realidad. Perfect Day Inc., otra startup californiana, ha recreado las proteínas que se encuentran en la leche de vaca convencional sin el uso de animales. La compañía desarrolló una forma de microflora modificada genéticamente que produce suero y caseína a través de un proceso de fermentación similar al de producción de cerveza. Perfect Day dice que su producto es exactamente el mismo que la proteína que se encuentra en la leche de vaca y asegura que su proteína láctea es vegana y libre de lactosa y proporciona la misma nutrición de alta calidad que la proteína láctea convencional.

Hasta ahora la respuesta de la industria ganadera ha sido dar la batalla desde el etiqueteado para impedir que estos productos vegetales puedan llamarse carne o leche. Servirá para ganar un poco de tiempo, pero a la larga el consumidor elegirá el producto independientemente como se llame.

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También es cierto que habrá un gran mercado para los productos animales de primera calidad. En Asia y África están recién conociendo los placeres de saborear la carne animal y probablemente hacía allá apunten los mercados exportadores en los próximos años. El ejemplo más cercano es la reciente apertura del mercado chino a la carne británica luego de 20 años.

Darragh McCullough -periodista y productor tambero irlandés- escribió en The Independet que «los veganos y los ganaderos serán como los protestantes y los católicos. Ellos siempre estarán en desacuerdo fundamental en las cosas cercanas a sus corazones, pero deberán aceptar las diferencias y poder convivir civilizadamente».

La firma Agco -propietaria de las marcas de tractores y cosechadoras Challenger, Fendt, Massey Ferguson y Valtra, entre otras – tuvo su congreso internacional en la ciudad de Berlín en enero pasado. La cumbre, que tuvo como objetivo compartir experiencias y discutir el futuro de la industria agrícola, se llevó a cabo bajo el título «Alimentar al mundo – El futuro de la proteína», y tuvo como tema principal los aspectos del bienestar animal en el contexto de la agricultura moderna.

«Al hablar de la producción de proteínas, se debe hacer especial hincapié en el futuro del bienestar animal. Los productores de carne y aves, especialmente en los mercados emergentes con la clase media en crecimiento, necesitan soluciones integrales para mejorar las cadenas de suministros agrícolas», dijo Martin Richenhagen, presidente, y CEO de AGCO en la apertura del evento.

El avance que pueda tener el veganismo sobre la ganadería es una incógnita. Pero seguro, estará muy influenciado por el bienestar animal.

Quien no lo entienda le hará mucho daño al sector.