En febrero, la gigantesca cooperativa láctea de Nueva Zelanda anunció la compra de una participación minoritaria en Motif Ingredients, una Startup de Estados Unidos que apuesta a las proteínas vegetales y que tiene entre sus accionista a Dreyfus.

La adquisición fue la primera incursión de la compañía, una de las mayores exportadoras de lácteos del mundo, en proteínas sintéticas. Desde la empresa habían señalado que en 30 años habrá dos mil millones de bocas más para alimentar y simplemente no habrá suficiente comida para usar solo los métodos de hoy.

La noticia no ha caído nada bien entre los productores ganaderos de las islas que aseguran que su valor agregado está en los pastos naturales con el que alimentan a sus vacas. “Fonterra está decepcionando a sus accionistas agricultores y alejándose de su negocio principal, la leche. La inversión en alimentos sintéticos procesados por Edición Genética (GE) es una total contradicción con su declaración de misión de alimentos limpios alimentados con pasto verde «, dijo la presidenta de GE Free, Claire Bleakley, según publicó el medio EDairy News.

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GE Free New Zealand se opuso a la inversión en biotecnología genéticamente modificada, ya que aduce, pone en riesgo la marca Fonterra. Fonterra parece estar consciente de que está enfrentando una profunda división.

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Judith Swales, la jefa mundial de servicios alimentarios y consumidores de Fonterra, dijo que los lácteos alimentados con pasto seguirían siendo una fuente de nutrición. «Al mismo tiempo, debemos ser relevantes para los consumidores y no podemos ignorar que las nuevas fuentes de nutrición están aquí», dijo Swales.

Jacqueline Rowarth, productora tambera y accionista de la cooperativa, cuestionó en una editorial publicada en medio Rural News que la inversión en Motif no es relevante para los productores de Nueva Zelanda y sin perspectivas inmediatas de retorno, en momentos donde la salud presupuestaria de Fonterra está en duda. «La nueva inversión ayudará a Fonterra a formar parte del sector emergente de nutrición producido por fermentación de próxima generación. La gran pregunta para los accionistas agricultores es si la inversión resultará en un aumento de dinero para ellos.»

Hace un año  la aerolínea de bandera del país kiwi incluyó en el menú a la hamburguesa Impossible Burguer elaborada con proteínas vegetales, provocando la reacción del primer ministro en funciones, Winston Peters, quien afirmó que está «absolutamente en contra de la carne de vaca falsa» e insiste en que la aerolínea debería usar productos de animales reales.