El pellet es el combustible más conocido de la biomasa.

El municipio malagueño de Yunquera ha dado un paso importante en la utilización de energías renovables y está aprovechando toneladas de astillas y todo lo que recogen en el desbroce de sus montes como fuente energética para la calefacción de sus edificios municipales.

La Diputación de Málaga y la empresa pública Tragsa han cofinanciado esta experiencia piloto para aprovechar la biomasa forestal como combustible y, de este modo, también proteger el medio ambiente y luchar contra el cambio climático, según ha asegurado a Efe el alcalde del municipio, José Antonio Víquez.

Ambas entidades han cofinanciado con 170.000 euros cada una esta experiencia piloto para el desarrollo de un modelo de gestión forestal sostenible en entornos rurales y que ya se está estudiando para otros municipios.

 

Energía comprimida en madera ultradensa

 

El proyecto, denominado Bioforest, ha consistido en el apeo y la saca de biomasa forestal del monte público Sierra del Pinar, donde los vecinos del municipio iban hasta 1989 a realizar el desbroce de los montes pero a partir de esa fecha ya no podían retirarlo por el nombramiento de esa zona como Parque Natural.

Con esta retirada de matorrales, astillas y desbroce también ayudan a evitar posibles incendios forestales y el regidor se ha mostrado satisfecho por que en los próximos años se podrá dar calor a todas las viviendas particulares.

Para este proyecto se ha construido una caldera en las dependencias del consistorio de la localidad que, a través de una tubería aislada de agua caliente, conduce el calor al Ayuntamiento, la guardería, la Casa de la Cultura, el colegio y el instituto.

De esta manera, se han sustituido las calderas individuales de gasóleo.

Se trata de un sistema que no solo reduce las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por la utilización de energía renovable, sino también por la menor distancia del transporte de energía.

Igualmente, al eliminar los residuos forestales se mejora el estado del monte y se reduce el riesgo de incendios forestales.

El regidor ha explicado que toda esa biomasa forestal se trata y se convierte en astilla «y en ese momento entra en acción la empresa Uponor, que con su tecnología hace que se dé calor por medio de unas conducciones de agua a todos los edificios públicos».

 

 

El director de Área Sur en Uponor, Eloy Granados, ha explicado a Efe que anteriormente al proyecto cada edificio municipal contaba con su propia caldera de combustible fósil, y que fue la empresa pública Tragsa las que les pidió colaboración para que entre todos se diseñara una red de calor en la que hubiera una sola caldera, que se ha instalado en las dependencias del Ayuntamiento.

Granados ha señalado que se diseñó una red de tuberías para abastecer a todos y que el calor que produce esa caldera llegue a toda temperatura al edificio que la vaya a consumir.

Ha destacado que con estas tuberías se consigue que toda la energía producida llegue hasta los puntos de consumo y además gracias a su flexibilidad permite salvar obstáculos sin necesidad de realizar uniones ni de empalmes que posteriormente quedan enterrados, proporcionando seguridad en la instalación.

Con este proyecto se ha buscado centralizar la producción de calor para calefacción y agua caliente sanitaria en una única sala de calderas.

La Vanguardia.