Bio-Bond es una empresa que elabora adhesivos biodegradables y compostables en Peosta, Iowa. Su co-porpietaria Kristin Thomas afirma: «El empaque es el futuro”. “Solo basta con mirar a Amazon. Nosotros vamos a revolucionar la industria del embalaje”.

Kristin junto a su esposo Richard Thomas -quien ha trabajado en la industria de los adhesivos a base de gelatina durante más de cuatro décadas- sostienen que Bio-Bond ya se ha posicionado en la industria editorial, donde sus productos se utilizan para fortalecer los lomos de los libros de tapa dura y para pegar sus etiquetas.

Un paseo por las instalaciones de Bio-Bond muestra el gran volumen de producción de la compañía, con cajas apiladas de productos terminados que alcanzan al techo. Alrededor de 13.500 kg del adhesivo más vendido de la compañía, un producto llamado Bio-Bond 777, están disponibles y listos para ser entregado a todo momento.

Leer también

El estiércol de cerdo pavimenta el camino hacia el asfalto sostenible

El adhesivo se utiliza en una amplia gama de productos, incluidos libros de cocina y de texto.

«Lo vendemos en todo Estados Unidos, así como en Canadá y México», dijo Richard.

Muchos de los productos elaborados dentro de las instalaciones comienzan con materiales que en otros tiempos eran destinados a rellenos sanitarios.

Grandes contenedores en la fábrica incluyen cientos de kilos de gelatina stamped-out la cual es el subproducto de la gelatina utilizada anteriormente para formar cápsulas de vitaminas y suplementos nutricionales.

Este subproducto, que históricamente ha sido desechado al utilizarse en la producción de adhesivos, contribuye a la reducción de residuos. «Cerramos totalmente el circuito de sostenibilidad», dijo Richard.

El subproducto de gelatina se levanta en calderas de acero inoxidable de 1300 litros. Se mezcla a 65,5 grados centígrados con otros ingredientes que incluyen: vainilla, desespumante, conservantes, agua y sal de Epsom.

Después de aproximadamente tres horas, la mezcla se libera desde el fondo de las calderas y se coloca en bandejas.

Los co-propietarios de Bio-Bond, Richard y Kristin Thomas, en su fábrica en Peosta, Iowa

Cuando se enfría, el producto adhesivo toma la forma de una hogaza de pan. Luego se empaqueta y se prepara para su envío.

Las enormes pilas de adhesivos dentro de las instalaciones de Bio-Bond sirven como testimonio del crecimiento que el negocio ha logrado en un corto plazo.

Si bien Bio-Bond 777 es el más vendido, los Thomas señalaron que venden nueve productos más.

La pareja también tiene patentes pendientes para un par de nuevos productos, apodados Bio-Bond 1230 y Cooler-Melt 999.

Leer tambien

Samsung busca eliminar los materiales fósiles de sus embalajes

Richard dijo que el último de estos productos ofrece un nuevo enfoque para el empaque. Los adhesivos desempeñan un papel fundamental en esa industria, ya que crean la costura interior en las cajas y ayudan a sellar las partes superior e inferior.

«Los consumidores se van volviendo cada vez más perezosos», dijo Richard con una sonrisa. «Cada vez salen menos a comprar y hacen más pedidos a través de Amazon. Eso significa que cada vez se hacen más paquetes a nivel mundial».

Pero la forma en que se está haciendo este empaque podría cambiar pronto, ya que las compañías buscan un producto que sea efectivo y ambientalmente sostenible.

A diferencia de los productos tradicionales a base de petróleo, dijo, los adhesivos creados en Peosta son compostables y biodegradables. Además, se elaboran a temperaturas un 50% más bajas que la producción estándar, lo que implica un importante ahorro energético.

Además, Richard cree que esto creará, en última instancia, condiciones de trabajo más seguras para los empleados.