Traducción de un artículo de Ester Asin, directora de la Oficina de Política Europea de World Wide Fund For Nature (WWF) para el portal Euroactiv.

El concepto del Día del Sobregiro de la Tierra (Earth Overshoot Day) no es nuevo: describe el día en que la humanidad ha agotado tantos recursos naturales como la Tierra puede reproducir en un año entero. Después de esa fecha (1 de agosto de 2018), los seres humanos están acumulando un déficit ecológico, o viven en “exceso”. Básicamente, esto significa que estamos gastando en exceso el capital natural de la Tierra, generando así más emisiones de carbono de las que el planeta puede absorber, destruyendo más bosques y agotando más recursos pesqueros de los que la naturaleza puede regenerar, erosionando los suelos y eliminando la biodiversidad.

A principios de mayo, los principales científicos del mundo han advertido que las actividades humanas están causando la sexta extinción masiva de las especies, que estamos perdiendo ecosistemas naturales a un ritmo sin precedentes y que esto conlleva serios riesgos para la humanidad. Ya no podemos ignorar esta evidencia, y está claro que la comunidad global debe actuar con urgencia para evitar el colapso ecológico.

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Pero ¿qué pasa con Europa? Nuestros estándares ambientales son relativamente altos, ¿verdad? ¿Somos líderes en acción climática, somos más conscientes de los estilos de vida sostenibles que otras regiones y cuidamos la naturaleza que nos queda en nuestro continente? Odio decepcionar.

El nuevo informe publicado por WWF junto con Global Footprint Network muestra que, de hecho, la UE se encuentra entre los peores delincuentes cuando se trata del uso excesivo de los recursos naturales. El día del Sobregiro en la UE este año se produjo el 10 de mayo.

Esto significa que, si todos los habitantes de la Tierra vivieran, consumiesen y contaminen como los ciudadanos de la UE, a partir de allí comenzaríamos a acumular un déficit en términos de los recursos naturales que utilizamos – ¡solo 129 días al año!

Con solo el 7% de la población mundial, estamos usando casi el 20% de su ‘biocapacidad’, y se necesitarían 2,8 planetas para mantener nuestro estilo de vida. Claramente, hay algo seriamente mal aquí.

Por supuesto, la imagen dentro de la UE no es homogénea. Los Overshoot Days varían desde el 16 de febrero (Luxemburgo) hasta el 12 de julio (Rumania), pero todos caen mucho antes del promedio mundial (con la gran mayoría en abril o mayo). Ni un solo país de la UE se mantiene dentro de los límites planetarios.

Los costos de este ‘exceso’ son sustanciales, tanto para nuestras economías como para nuestra salud. Los fenómenos meteorológicos extremos han costado a la economía europea 450.000 millones de euros desde 1980, y la contaminación del aire causa 430.000 muertes prematuras en Europa cada año. La degradación de nuestros suelos, la contaminación de nuestros ríos y lagos, la muerte masiva de nuestros polinizadores y otros insectos, todos estos costos deben ser asumidos por la sociedad, en última instancia. Estamos tomando préstamos de la próxima generación, dejando que nuestros hijos se encarguen de las consecuencias de un planeta agotado, poniendo en peligro su salud y su bienestar. Han comenzado a protestar contra esta injusticia generacional masiva, y tienen razón.

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Y, sin embargo, también sabemos que las soluciones para enfrentar las crisis gemelas de la pérdida de la naturaleza y el cambio climático están a nuestro alcance. Numerosos ejemplos muestran que es posible avanzar hacia una sociedad neutral respecto al clima que sea respetuosa con la naturaleza, impulsada por empresas progresistas, gobiernos locales y regionales con visión de futuro e iniciativas de base innovadoras en toda Europa. Es posible tomar las decisiones correctas, pero requiere voluntad política y un verdadero entendimiento de la emergencia que enfrentamos.

La manera en que los responsables de la toma de decisiones a nivel nacional y europeo respondan a los resultados de las elecciones dentro de dos semanas, las prioridades que establezcan para los próximos cinco años, las alianzas que forjan y los puestos de trabajo más importantes de la UE que crean y cubren, determinarán si tenemos una oportunidad para un futuro próspero para Europa.

La Cumbre de Sibiu (Una reunión del bloque europeo para tratar el Brexit realizada en Transilvania), lamentablemente, no nos dio el ímpetu que esperábamos ver, con un puñado de países que aún resisten la acción urgente. Esto debe ser rectificado en la próxima reunión del Consejo Europeo en junio.

Pedimos a los líderes políticos que se comprometan a colocar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en el centro de todo lo que la UE haga en los próximos cinco años y adoptar un Pacto de Sostenibilidad europeo, que incluya acciones concretas sobre el clima y el medio ambiente para proteger lo que es vital para todos nosotros. Esto incluye, entre otras, acciones transformadoras para proteger completamente y restaurar la naturaleza en Europa para 2030 y hacer que la UE sea neutral con respecto al clima para 2040.