En menos de siete meses, los productores de alimentos deberán incluir las cantidades de «azúcar agregada» en los alimentos envasados. La remodelación de las etiquetas de información nutricional fue aprobada en el año 2016. Esta novedad tendrá impacto tanto en los consumidores, quienes podrán elegir con mejor conocimiento, como también en los fabricantes, quienes tendrán que revelar exactamente cuánto edulcorante agregan a los alimentos.

Uno de cada tres estadounidenses tiene los niveles de azúcar en sangre más altos de lo normal, según los Centros del Control y la Prevención de Enfermedades. El requisito de la etiqueta de «azúcar agregada» se implementó como un medio para ayudar a los consumidores a injerir menos calorías provenientes del azúcar. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), se denomina «azúcar agregado» a cualquier azúcar, jarabe y/o jugo de frutas que se agregan a los alimentos procesados.

Sin embargo, segun la FDA, algunos azúcares son más saludables que otros. A mediados de abril, la agencia redactó una propuesta para permitir que los productores usen un edulcorante poco conocido llamado «alulosa» sin considerarlo un «azúcar agregado». FDA aclara en el proyecto de orientación que la alulosa es un azúcar natural que puede derivarse de higos secos, pasas de uva y del trigo, y puede también ser manufacturada artificialmente. Contiene, además, cantidades significativamente menores de calorías que el azúcar de mesa común.

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El origen de la regla se remonta a 2015, cuando el fabricante británico de alimentos Tate & Lyle, la compañía detrás de Splenda y otros aditivos alimentarios, solicitó a FDA, que exima a la alulosa del requisito de etiquetado de «azúcar agregada». Según la propia investigación de Tate & Lyle, el ingrediente genera un sabor dulce en la lengua, pero no es metabolizado por el sistema digestivo y se elimina por la orina. Por esa razón, dijo la compañía, “considerar la alulosa como un «azúcar agregado» conduciría a la confusión, especialmente a los diabéticos y consumidores que necesiten controlar sus niveles de glucosa en sangre».

En la petición ciudadana presentada por Tate & Lyle, se puede observar que la mayoría de sus estudios se realizaron en un número bastante bajo de participantes. La compañía trabajó con un grupo de solo ocho hombres en un experimento no aleatorio para probar hasta qué punto la alulosa se metaboliza en el cuerpo humano. Siete de los participantes eliminaron por orina más del 80 por ciento de la alulosa que ingirieron en una semana. Al que no lo hizo, se lo contó como un valor atípico.

La compañía también realizó tres experimentos para observar el impacto de la alulosa en los niveles de azúcar en sangre. En cada uno de ellos, los niveles promedio se mantuvieron estables luego de su consumo. En comparación, los niveles subieron y bajaron después de consumir glucosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la miel, el jarabe de maíz y las frutas. Los experimentos se realizaron en pequeños grupos de no más de 12 adultos cada uno.

El mayor experimento realizado por Tate & Lyle fue una encuesta de percepción del consumidor por internet a 4.000 estadounidenses. Encontró que del 30 al 40 por ciento de los encuestados creía que las bebidas con sabor a alulosa eran altas en calorías y que elevaban los niveles de azúcar en la sangre, ninguno de los cuales es el caso. Para la compañía, la solución a esta confusión fue eximir a la alulosa del rótulo de “azúcar agregada». Al parecer, FDA está de acuerdo con esta solución.

Por su parte, FDA dijo que consideraba no solo la evidencia en la petición de Tate & Lyle, sino también otra presentada por Food Laweyers (un bufete de abogados que representa a empresas alimenticias) y otros estudios que consideraba relevantes.

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¿Qué es lo que está en juego, entonces, para Tate & Lyle? En 2017, la compañía lanzó un producto edulcorante a base de alulínico llamado Dolcia Prima. En una entrevista con Food Navigator, la ejecutiva de Tate & Lyle, Abigail Storms, dijo que el producto se derivaba de azúcar obtenida del almidón de maíz y luego se convertía químicamente en alulosa.

Quizás parte de la razón por la que los estadounidenses saben tan poco acerca de la alulosa es que todavía no es un aditivo muy popular. Pero eso pronto puede cambiar. Mientra tanto, un puñado de grandes compañías de alimentos se están preparando para introducir la alulosa en el sistema alimentario estadounidense. Ingredion, un importante productor estadounidense de ingredientes, se asoció con la fábrica japonesa de almidón Matsutani Chemical Industry Co. para introducir este año un producto de alulosa llamado Astraea. Otra compañía de alimentos de Georgia, llamada KNOW Foods ya vende waffles, chips de chocolate y jarabes bajos en carbohidratos hechos con alulosa. Incluso se puede conseguir por Amazon.

Si bien la alulosa es la primera en ser excluida del etiquetado de «azúcar agregada», no es probable que sea la última. FDA también está considerando una revisión de la norma. Productos como el jarabe de arce están obligados a declarar el contenido de «azúcar agregada» cuando, de hecho, es azúcar en sí mismo.