La pequeña ciudad de Jenjarom, Malasia tiene acumuladas casi 19.000 toneladas de residuos plásticos. En Filipinas y Cerdeña, se han encontrado ballenas muertas con kilos de plástico en sus estómagos. Y en el Océano Pacífico, una enorme isla con forma circular conocida como Great Pacific Garbage Patch (Isla de Basura) contiene alrededor de 1,8 billones de piezas plásticas flotantes, el equivalente a 250 fragmentos de escombros por cada persona que habita en la Tierra.

Gran parte del problema tiene que ver con el hecho de que el plástico no se recicla. Un estudio realizado por Science Advances en 2017 descubrió que casi el 80% de los residuos plásticos del planeta quedan acumulados en rellenos sanitarios o basurales. Este plástico puede permanecer en el medio ambiente durante más de 400 años hasta descomponerse.

Para combatir el problema, muchas compañías han desarrollado nuevas formas de reutilizar el plástico, convirtiéndolo, por citar algunos ejemplos, en carreteras, zapatillas y diversos accesorios. Pero un par de arquitectos etadounidense han tenido una idea muy original. Dicen haber encontrado la forma de imprimir en 3D un rascacielos de plástico.

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Los arquitectos Jaemin Seo y Sanghoon Park recibieron una mención honorífica en la Evolo’s Skyscraper Competition 2019, uno de los concursos de diseño más prestigiosos del mundo, por su «Torre de Babel» de plástico.

Plastic Babel
La torre sirve de planta de producción de materiales de construcción reciclados. Jaemin Seo y Sanghoon Park / Evolo

La torre con forma de aleta no solo está hecha de plástico, sino que también sirve como planta de producción que puede convertir el plástico en materiales de construcción sustentables. Estudios preliminares han sugerido que el plástico, cuando se mezcla con ciertos aditivos, podría ser más duradero, ligero y flexible que los materiales de construcción tradicionales como el hormigón o el acero.

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La base del rascacielos cuenta con un muelle de carga, diseñado para que los barcos tiren los residuos plásticos que de otra manera podrían terminar en los basurales. Luego, el plástico se clasifica, se limpia, se desmenuza y se derrite para formar una fibra delgada. La impresora 3D utilizaría como materia prima esta fibra para elaborar materiales de construcción como pisos y paredes.

Esto hace que la torre actúe también como regenerador, ya que puede producir el material necesario para reparar una grieta o reemplazar una columna deteriorada. En la presentación, Seo y Park expusieron que la torre podría elaborar los materiales necesarios para construir una ciudad entera de plástico.

Aunque la forma del edificio no se parece a la legendaria Torre de Babel -el mito edificio de origen bíblico por el que los humanos fueron castigados por intentar alcanzar “el cielo” construyendo una torre-, comparte un significado simbólico. Al igual que la Torre de Babel, cuentan los arquitectos, el plástico es un peligro de nuestra propia creación, y no puede mitigarse solamente con el reciclaje.