La ganadería bobina no es un factor importante en el calentamiento global, según un nuevo estudio dirigido por el Departamento de Agricultura de EEUU.

«Descubrimos que las emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro análisis no eran tan diferentes de lo que otros estudios creíbles habían demostrado y no contribuían significativamente al calentamiento global a largo plazo», dijo Alab Rotz, ingeniera agrónoma del Servicio de Investigación Agrícola del USDA.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (compuestos gaseosos en la atmósfera que absorben la radiación infrarroja, lo que atrapa y retiene el calor en la atmósfera) están vinculadas al calentamiento global.

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Pero el estudio encontró que «la producción de ganado de carne representó apenas el 3,3 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos. En comparación, el transporte y la generación de electricidad en conjunto representaron el 56 por ciento del total en 2016 y la agricultura en general, el 9 por ciento».

El estudio, financiado parcialmente por la National Cattlemen’s Beef Association, fue realizado por científicos del ARS, universidades y la entidad ganadera. Su objetivo es «establecer una línea de base de referencia que la industria de carne bobina de EEUU pueda utilizar para explorar formas de reducir su huella ambiental y mejorar la sostenibilidad».

El estudio que demandó 5 años abarcó siete regiones productoras de ganado y utilizó datos de 2.270 encuestas y visitas a establecimientos en todo el país. La diversidad aseguró que los resultados no se limitaran a una sola región, donde el clima, el suelo, las prácticas de producción y otros factores pueden diferir de otras partes del país, destacó Rotz, quién pertenece a la Unidad de Investigación de Sistemas de Pasturas y Administración de Cuencas del ARS en University Park, Pa.

El equipo de investigación publicó recientemente el primero de dos conjuntos de resultados. Hasta el momento se destacan los siguientes datos:

• El uso de energía fósil (por ejemplo, combustible) para la producción ganadera representó menos del 1 por ciento del total consumido a nivel nacional.

• El ganado solo consumió 2,6 libras de grano por cada libra de carne producida, similar  a los valores de la carne de cerdo y aves de corral.

• Las operaciones de carne en el noroeste y las planicies del sur tuvieron el mayor uso total de agua (60 por ciento en total) de las siete regiones analizadas. La irrigación de cultivos para producir alimento para el ganado bovino representó el 96 por ciento del uso total de agua en todas las regiones.

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Pero la investigación identificó dos áreas de mejora potencial: el uso de agua y la pérdida de nitrógeno reactivo.

El uso del agua aumenta en el oeste de los Estados Unidos, donde se concentra la producción de ganado. Y la pérdida de nitrógeno reactivo, principalmente en forma de amoníaco a partir de desechos de ganado, puede conducir a smog, lluvia ácida y floración de algas, según el informe.

El nitrógeno es un componente clave en el crecimiento de plantas y animales. El nitrógeno reactivo se refiere a varios compuestos de nitrógeno que aportan al crecimiento directa o indirectamente.