La cafetería del colegio Castle Newnham, en Bedford, Inglaterra, fue construída utilizando únicamente artículos descartados recogidos en todo el edificio escolar.

La directora del establecimiento, Ruth Wilkes, dijo que a los alumnos se les ha podido mostrar exactamente lo que es posible lograr a través del reciclaje. La diseñadora de la cafetería fue Nikkita Palmer explicó: «Quería hacer algo para que los alumnos pudieran aprender y que les despierte amor».

Cafe at Castle Newnham School
Se utilizó madera sobrante de los constructores que trabajan en el edificio, taburetes antiguos y otros artículos no utilizados. Nikkita Palmer.

Palmer manifestó que el proyecto era uno de los más agradables en los que había trabajado, para el cual le habían asignado un presupuesto de £ 1.000 (USD 1.230). El dinero fue recaudado por alumnos de la escuela estatal, pero el trabajo fue realizado por la Sra. Palmer. 

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Cubo de la basura
El contenedor de basura se construyó a partir de un viejo armario de ropa inutilizado. Nikkita Palmer

Palmer contó que registró cada uno de los armarios y espacios de depósito de la escuela para encontrar materiales para reutilizar, tales como taburetes antiguos, un viejo armario de textiles y pallets abandonados.

La directora Wilkes dijo: «Este proyecto realmente se ha convertido en un ejemplo vivo de sustentabilidad para los alumnos. Ahora son conscientes de la necesidad de proteger el medio ambiente y esta es una de las formas en que han podido contribuir».

Un alumno de noveno año contó que la cafetería era «mucho más relajada que un comedor normal, te sientes como si estuvieras en un café en la ciudad», mientras que otro un año mayor expresó que «nos hace darnos cuenta de lo que puedes hacer con la basura». 

Castle Newnham School cafe
Un alumno dijo que el bar de la escuela lo hace sentir «como si estuvieras en un café en la ciudad». Michele Smith.

La diseñadora Nikkita Palmer, de 25 años, vive en un pequeño bote en Northamptonshire y tiene su taller, junto a su compañero Billy Barker, de 35 años en Stevington, en las afueras de Bedford, 

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Palmer contó que fue criada, por necesidad, para comprar en las ventas de garage y en tiendas de caridad. 

«Al ser de una familia monoparental, teníamos muy poco dinero», dijo Palmer. «Lo odiaba entonces, pero ahora me encanta, ya que me enseñó a tomar artículos no deseados, hacer algo lindo con ellos y venderlos para ganar dinero».