El Consejo de la Ciudad de Nueva York aprobó un proyecto de ley que establece ambiciosas metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a los edificios de cierto tamaño y es considerado como el primero de su tipo en el mundo.

El proyecto de ley del consejo exige que los edificios reduzcan sus emisiones en un 40% para 2030, y en un 80% para 2050, en relación con los niveles de 2005. La ley se aplicaría a los edificios que superen los 25,000 pies cuadrados (2,300 metros cuadrados).

Las estimaciones indican que las emisiones de los edificios representan casi el 70 por ciento de las emisiones totales de la ciudad de Nueva York. De acuerdo con Urban Green Council, la ley regirá para unos 50.000 edificios.

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La UGC dice que los nuevos requisitos marcarán un recorte de carbono del 26% a partir de hoy en esos edificios, lo que es «el equivalente a cerrar tres plantas de energía». Llamó a la nueva ley «la legislación climática más ambiciosa promulgada por cualquier ciudad del mundo». El CEO John Mandyck dijo en un comunicado,

“Esta ley establece requisitos estrictos para que los edificios reduzcan las emisiones de carbono. Pero lo hace con enfoques de política innovadoras que lo hacen posible. «La capacidad de compensar los requisitos con energía renovable es un incentivo importante para ecologizar la red, y la disposición para la construcción de comercio de carbono es un enfoque innovador relevante para las ciudades a nivel nacional y global».

Se espera que el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, firme el proyecto de ley. La cuenta oficial de Twitter del alcalde retwitteó un tweet de Alexandria Ocasio-Cortez alabando las nuevas regulaciones:

El proyecto de ley también requiere una reducción de las emisiones en las operaciones del gobierno de la ciudad: 40% para 2025 y 50% para 2030.

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Los propietarios de edificios que excedan los límites de emisiones serán penalizados «no más que una cantidad igual a la diferencia entre el límite de emisiones del edificio para ese año y las emisiones del edificio informadas para ese año, multiplicadas por U$S 268».

Adam Roberts, director de política del Instituto Americano de Arquitectos de Nueva York, dijo a Reuters que el proyecto de ley fue el primero de su tipo en todo el mundo.

El proyecto de ley recibió elogios de varios simpatizantes y grupos locales, mientras que la Junta de Bienes Raíces de Nueva York emitió un comunicado en el que decía que la legislación «no tiene un enfoque integral que sea necesario en toda la ciudad para resolver este complejo problema».

La junta dice que apoya el objetivo de reducir las emisiones, pero también argumenta que «los límites fijos restringirán la capacidad de un edificio para adaptarse al crecimiento».