Unilever lanzó en 2010 el Plan para una Vida Sostenible, cuyo objetivo era que sus marcas debían tener un propósito social o ambiental que aportase soluciones a los problemas, contribuyendo al mismo tiempo al crecimiento del negocio. Las marcas con un propósito medioambiental y/o social aportan hoy el 70% del crecimiento del grupo y crecen el doble que el resto.

Para cada vez más compañías ya no existe contradicción entre sostenibilidad y crecimiento económico, sino que las políticas sociales y ambientales van de la mano de la estrategia, optimizan los recursos, reducen los riesgos y, lo más importante, impulsan sus ingresos. Los consumidores, además, empiezan a alejarse de los patrones tradicionales de consumo y piden que los productos sean fabricados respetando el medio ambiente y la biodiversidad , los derechos humanos de los trabajadores (condiciones laborales y salarios y evitando la explotación infantil) y que contribuyan al bienestar de las personas y a cuidar su salud.

Según una reciente encuesta de la OCU y Foro Nesi, el 73% de los consumidores españoles declara tener en cuenta aspectos éticos y ecológicos en sus decisiones de compra, y el 62% cree que su consumo es una herramienta muy potente para cambiar el mundo.

Movimiento

Este movimiento es especialmente potente en el sector de alimentación, concienciado con los nuevos hábitos de consumo, con grupos como Heineken, Unilever, Nestlé o Mondelez, que puso en marcha Compromiso Harmony como respuesta a las expectativas de un consumidor que pedía productos de calidad, con las más elevadas normas de seguridad alimentaria, precios adecuados y respetuosos con el medio ambiente.

Leer también

El futuro agrícola estará en la transformación digital y la sustentabilidad

Empresas como Ikea o Primark, entre otras, han apostado por el cultivo sostenible de algodón para sus artículos. “Que productos como el algodón, el café o los cereales procedan de fuentes sostenibles, lo que implica el uso de menos agua, pesticidas y fertilizantes en su producción, muestra un argumento comercial para la sostenibilidad”, aseguran en las organizaciones ecologistas.

Una estrategia que también han trasladado otras empresas, que desarrollan iniciativas muy vinculadas con su negocio. “En los años 70, Milton Friedman decía que la responsabilidad de una empresa era únicamente maximizar los beneficios. Hoy observamos que beneficios y cumplir un propósito social y ambiental van unidos en empresas de éxito”, asegura Germán Granda, director general de Forética.

Heineken

Durante esta primavera se recogerá la tercera cosecha de cebada cultivada entre olivares. Es el resultado del Proyecto Olivo de Heineken y su marca Cruzcampo, una iniciativa pionera en sostenibilidad ambiental y también en innovación, transferencia de tecnología y formación de agricultores y trabajadores del campo. El Proyecto Olivo busca cultivar cebada (principal materia prima de la cerveza) entre olivares de la provincia de Jaén, mejorando la biodiversidad y la rentabilidad de los agricultores. Con la colaboración del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de la Junta de Andalucía, se abrió una investigación sobre la cosecha mixta de cebada y olivar.

La erosión es el principal problema ambiental del olivar de la cuenca mediterránea y la implantación de cubiertas vegetales (como la cebada) contribuye a retener el agua de los suelos. Existen más de 60.000 hectáreas de olivar de calle ancha en Andalucía donde podrían convivir ambos cultivos. Según los cálculos, si se adoptase esta práctica sólo en el 3% de la superficie (2.000 hectáreas) se podrían compensar más de 700 millones de litros de agua.

Pero, sobre todo, el Proyecto Olivo pretende mejorar la viabilidad del agricultor y aportarle ingresos adicionales y diversificados, así como impulsar la economía local en el entorno del centro de elaboración que Heineken tiene en Jaén. Ya en la segunda cosecha, se obtuvo el doble de cebada sobre la misma superficie que en el año anterior. El ahorro de agua al año es de 700.000 metros cúbicos. Cumpliendo, además, los requisitos de calidad exigidos por Heineken, que la incorporó a las cervezas que Cruzcampo elabora en la fábrica de Málaga. Como muestra del resultado, se lanzó Bock Olivarera, en barril, producida en edición limitada. Heineken espera poder sacar al mercado una nueva versión embotellada de esta cerveza, dentro de un proyecto que también cumple con su objetivo de proteger las fuentes de agua y devolver al entorno la que utiliza para elaborar cerveza.

Samsung

La educación es uno de los factores que más influye en el desarrollo social. Samsung puso en marcha el proyecto Smart School en España, una iniciativa que apuesta por la aplicación didáctica de las tecnologías como medio que permite transformar el modelo de aprendizaje para lograr un cambio de metodología mas adaptado a las necesidades del siglo XX. La tecnología actúa como elemento integrador y reductor de la brecha digital. Muestra de colaboración público-privada, junto al Ministerio de Educación y diecisiete comunidades autónomas, el proyecto está dirigido a alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria de centros públicos que estén en zonas rurales alejadas, con alta tasa de desempleo, inmigración y abandono escolar, y a centros con alumnos de educación especial.

Leer también

Construyendo un mundo más sustentable

Una de las apuestas de Smart School es la formación del profesorado, transformando la manera de enseñar de los docentes y de aprender de los alumnos, centrándose en el desarrollo de competencias y habilidades clave de este siglo. Así se emplea la tecnología como medio facilitador para este cambio y de forma transparente en el aula, más como una herramienta de aprendizaje que como un fin. Desde que comenzó el programa, en el curso 2014-15, el proyecto ha contribuido a formar a más de 700 profesores y se han beneficiado cerca de 4.000 alumnos de 40 educativos públicos de 17 comunidades, Ceuta y Melilla.

Bayer

El Service Center Barcelona (SBC) de Bayer es un centro de referencia en accounting, proyectos y tecnologías de la información. Sus 500 empleados, de 36 nacionalidades y 23 idiomas, dan servicio global, cubriendo los procesos para los países del sur de Europa, norte de África y Oriente Medio. Su especialización y países para los que trabaja hacen que el perfil de los empleados que trabajan en el centro sea muy especializado (conocimientos técnicos y varios idiomas). En la búsqueda de una persona que hablará árabe clásico para crear el nuevo equipo de Middle East, además de los portales tradicionales de selección y redes sociales, se decidió acudir a la Cear/Ccar (Comisión Española de Ayuda al Refugiado/Comisió Catalana d’Ajuda al Refugiat). Enviaron varios profesionales, contratando un refugiado sirio que cumplía el perfil. Bayer cuenta hoy con cuatro empleados con estatus de refugiado (dos sirios, un egipcio y un palestino). “En el Service Centre tenemos la necesidad constante de encontrar perfiles muy concretos en unos tiempos bastante ajustados. La viabilidad de proyectos globales depende de ello. Por eso, y porque animamos siempre a buscar nuevas soluciones en todos los ámbitos, surgió de manera tan natural contactar con la Cear”, destaca Christophe Stalter, director del SBC.

Ikea y Primark

Ikea ya sólo utiliza, desde 2015, algodón cien por cien sostenible. El algodón requiere elevadas cantidades de agua y productos químicos para su crecimiento, lo que eleva los costes de su producción, reduciendo a su vez los ingresos de los agricultores. El hecho de que Ikea, que emplea cerca del 1% del suministro mundial de algodón para fabricar sus productos, sólo utilice el procedente de fuentes sostenibles implica que los agricultores obtienen mayores beneficios de su cultivo, ya que consumen menos agua, fertilizantes y pesticidas, mejorando al mismo tiempo su nivel de vida.

La mayoría de las grandes marcas de ropa apuesta ya por el algodón sostenible como vía para contribuir a la sostenibilidad social y ambiental de las poblaciones con campos de cultivo.

En agosto de 2017 Primark anunció su intención de introducir el algodón de origen sostenible en uno de sus productos estrella, los pijamas de mujer. En un año había vendido 4,4 millones de unidades, lo que le llevó a ampliar el número de modelos y la producción. Desde 2013, Primark tenía un programa que colaboraba con la formación de agricultores de India en cultivo sostenible para aumentar la producción de algodón sostenible y sus beneficios. El año pasado lo trasladó a Pakistán. Más de 30.000 agricultores de ambos países están adscritos al plan. Sólo en los tres primeros años en India, el beneficio de los agricultores aumentó, de media, un 200% y la producción un 10%, al tiempo que los costes de producirlo bajaron un 15,8%. Se redujo un 4% la utilización de agua, un 24,7% la de fertilizantes químicos y un 50,3% el uso de pesticidas.

Nestlé y Mondelez

Nestlé puso en marcha en 2006 con la Universidad de Santiago de Compostela el programa Triptolemos para apoyar la gestión de los ganaderos lecheros de Galicia, Asturias y Cantabria. El grupo se abasteció de más de 180 millones de litros de leche de la cornisa cantábrica el año pasado para fabricar sus productos. Periódicamente y de forma confidencial, los ganaderos reciben datos de su explotación para mejorar su gestión económica y corregir posibles desviaciones, además de formación, lo que redunda en su sostenibilidad. Nestlé también contribuye a que el café que comercializa sea de origen sostenible. Más del 80% del que se elabora en sus fábricas españolas de Gerona y Reus (con las marcas Nescafé y Bonka, entre otras) ya es de cultivo sostenible.

Leer también

La moda, un reflejo del nuevo paradigma bioeconómico

Mondelez, por su parte, implantó el Compromiso Harmony, un proyecto con los agricultores locales para limitar el impacto ambiental, preservar la biodiversidad, mejorar la producción de trigo para sus galletas (lo más cerca posible de las factorías) y que el 100% de la fabricación sea en la UE, frente al 60% del año pasado. Su marca Fontaneda abandera esta iniciativa en España, con la que colaboran 171 agricultores con sus campos en Navarra (la fábrica está en Viana), Aragón y Castilla y León, promoviendo la economía de la región. Los agricultores deben cumplir unas buenas prácticas en su cultivo y procesamiento, usando por ejemplo semillas certificadas, las mejores variedades de trigo, menos agua y fertilizantes y pesticidas o que 3% de los campos se dedique a cultivar flores que aportan polen y néctar a abejas y mariposas. La producción de trigo supera ya las 80.000 toneladas.

Avon

El grupo de venta directa de productos de belleza, moda y hogar Avon ha lanzado el programa Stand4her que a través de distintas iniciativas pretende mejorar la vida de 100 millones de mujeres al año en los países donde opera, incluida España a partir de este año. Entre sus objetivos está aumentar su presencia en el mercado laboral y el emprendimiento femenino, mejorando sus condiciones económicas. Una de las mayores iniciativas es la Academia Avon, que formará a 500.000 distribuidoras al mes, que permite a las mujeres convertirse en emprendedoras y obtener ingresos bajo un modelo de trabajo flexible. Según Avon, la Academia comenzará este año en España, facilitando a las mujeres una oportunidad de emprender y su independencia económica, pudiendo gestionar sus horarios, ingresos y dedicación, abriendo también una puerta para ellas, con las que lleva trabajando desde hace 130 años.

Unilever

En Unilever el Plan para una Vida Sostenible de 2010 tenía como objetivo que las marcas del grupo anglo-holandés tuvieran un propósito social, ambiental, de salud o bienestar, sin dejar de contribuir al crecimiento del negocio. Ocho años después, las enseñas con un propósito representan el 70% del crecimiento y crecen el doble que las que no lo tienen. Proyectos de marcas como Dove, Knorr, Frigo, Skip o Signal son muestra de esta estrategia. La Agricultura Sostenible es una de las prioridades.

El grupo se comprometió a que el 100% de las materias primas para sus productos fueran sostenibles en 2020, y creó un catálogo de once indicadores que debían cumplir los agricultores que cultivaran las verduras, hortalizas y frutas que utiliza, desde el control de fertilizantes y combustibles a sondas de agua para reducir el consumo y el respeto a los derechos humanos. La Fundación Knorr les ofrece ayudas del 50% para instalar las medidas relacionadas con la sostenibilidad. El 95% de las verduras de los productos Knorr son ya sostenibles, como los tomates que se producen en Extremadura, donde se ha formado a 230 agricultores (27.000 en el mundo) en cultivo sostenible, reduciendo un 28% el uso de pesticidas y un 33% el de agua (1,5 millones de litros por hectárea). Este caso de éxito ha hecho que los campos extremeños sean más competitivos y hayan comenzado a exportar tomates a 10 países europeos.

Frigo es otro ejemplo de marca con propósito. El proyecto Soy Frigo, abanderado desde España para el resto del mundo, se puso en marcha hace cuatro años para bajar la tasa de empleo juvenil a través de la venta de helados en espacios públicos. Su objetivo: crear 3.000 empleos hasta 2020 en España (100.000 en el mundo). Ya se han generado 2.000 puestos entre universitarios y jóvenes en riesgo de exclusión. Además, Soy Frigo aportó en 2018 unos ingresos adicionales de un millón de euros por encima de lo previsto, “gracias a crear un modelo de negocio sostenible. Tenemos que hacer proyectos con propósito, pero que también sean rentables, porque si no será difícil que las personas tengan un empleo”, señala Ana Palencia, directora de Comunicación y Sostenibilidad de Unilever.

Ana Medina/Expansión.