Científicos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Argentina, en colaboración con una empresa privada, desarrollaron un hongo con más proteínas que la carne vacuna y se proponen ahora descentralizar su producción para alcanzar comunidades vulnerables y permitir su acceso a alimentos a un bajo costo sin depender de variables climáticas o de infraestructura.

El producto se llama «Fusarium Venenatum» o «Kernel», y contiene fibra, entre un 12 y un 15 por ciento de proteínas y una gran cantidad de aminoácidos, incluyendo lisina, uno de los diez esenciales para el ser humano.

Representantes del INTI y de la empresa EnyeTech recibieron a Xinhua en los laboratorios del organismo ubicados en la periferia noroeste de Buenos Aires, donde explicaron el valor social, ambiental y económico del proyecto.

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La idea se remonta a la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando los titulares de la patente del producto en el Reino Unido, Marlow Foods, produjeron esta micoproteína bajo el nombre de Quorn como reemplazo de la carne.

La patente caducó hace unos años, por lo que EnyeTech vio la oportunidad de desarrollarlo en Argentina, dijo a Xinhua el cofundador de la compañía, Horacio Acerbo.

«La idea central es la descentralización de la fabricación de las proteínas, que tiene dos ámbitos. Uno es el social, que pueda llegar a comedores escolares. La idea es equilibrar los cerebros de la gente, porque de los 1 a los 5 años es cuando se genera el cerebro. El fin social es que todos los cerebros sean iguales para poder avanzar en la vida» a partir de alimentos con alto contenido proteico, precisó el CEO de EnyeTech.

El fin comercial, dijo Acerbo, está dado por la fabricación de «pequeños prototipos de electrodomésticos. La idea es que cada hogar tenga este electrodoméstico en el que se produce constantemente esta proteína, que nosotros llamamos Kernel».

Se trata de un producto «muy versátil, maleable y se le pueden agregar sabores dulces o amargos. La idea es que la gente en su casa todos los días tome 300 gramos de proteína de altísimo valor biológico, que no es de origen vegetal ni de origen animal», añadió.

Por su parte, Martín Blasco, jefe del Departamento de Bioprocesos del INTI y líder del proyecto, señaló a Xinhua que el equipo estudió cómo cultivar de forma segura y económica el hongo de alto contenido proteico, hasta lograr, luego de dos años de tareas, un repositorio que permite trabajar durante años con la seguridad de que no se contaminará.

«La idea innovadora es la descentralización de su producción. A diferencia del mercado usual de proteínas, en donde se producen en el campo o en zonas donde hay disponibilidad de animales, aquí, donde esté la demanda, está la proteína», señaló el científico.

Durante la labor científica, los expertos obtuvieron una cantidad de masa, de 150 a 300 gramos, con un aspecto muy parecido a una pasta de atún, se veían pequeñas fibras.

«Nos animamos a probarla y tenía un gusto muy neutro. Tenía textura, pero no tenía gusto. Al principio nos desanimamos un poco, porque esperábamos que tuviese gusto a algo rico, que fuese llamativo desde el punto de vista del gusto, y después nos dimos cuenta que eso era una ventaja, porque significaba que podíamos estar haciendo el aporte proteínico para poder hacer los alimentos», resaltó Blasco.

El científico enfatizó que se dio a probar el insumo «a varias personas de empresas importantes de alimentación en Argentina y quedaron deleitados por el producto, no solamente por el gusto, que lo estaba dando el entorno, sino por las cualidades nutricionales que tiene».

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Blasco subrayó que el producto «en términos de valor biológico, es superior a la carne, al típico corte que comemos acá. En escala de calidad de proteína, estamos mucho más cerca de la proteína del huevo, que es el límite superior, que es el 100. Estamos en un 85, contra la carne, que en los cortes promedio (de Argentina) está entre 65 y 75. Estamos mejorando la calidad de alimento como aportante de proteína que se puede tener».

El funcionario del INTI ponderó que el proyecto apunta a la «descentralización de la producción, que tiene que ver con llevar la producción de proteínas desde los centros de producción típicos, a la casa. Con EnyeTech se está trabajando en el desarrollo de un dispositivo, como un electrodoméstico, que sea capaz de, luego de una carga de nutrientes, obtener alrededor de 300 gramos por día de Kernel, con lo cual se podría estar proveyendo la cantidad de proteínas para una familia tipo», resaltó.

Para el científico, la iniciativa «cambia las reglas del juego del mercado de alimentación y del acceso propio a las proteínas. Estamos planteando que no va a haber que ir a buscar la proteína al supermercado, sino que uno la va a poder producir en casa, independientemente de todo lo que implica la adquisición: transportarla desde el centro de producción al centro de distribución, de allí al supermercado, y del supermercado a casa».

A nivel de costos para las familias que podrían acceder al producto, Blasco dijo que los cálculos preliminares permiten un ratio de 150 gramos de proteína pura a un valor de dos dólares.

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Además, enfatizó, «es un producto muy amigable con el medioambiente. La carne utiliza alrededor de 20 mil litros de agua para producir un kilo de carne, y se están precisando alrededor de 2 mil litros de agua para producir un kilo de Kernel. Y la huella de dióxido de carbono se reduce 10 veces. No solamente tiene un cambio respecto de la reducción del sufrimiento animal. La huella ecológica de este producto es menor que la de las proteínas que usualmente estamos acostumbrados a consumir en casa», agregó.

A su turno, Diego Pasjalidis, subgerente de Transferencia Tecnológica del INTI, explicó a Xinhua la labor del organismo, que es «la vinculación entre las ciencias y las empresas. Utilizamos el conocimiento desarrollado por los científicos para aplicarlo en la parte práctica al desarrollo de las empresas, para nuevos productos, nuevos mercados, sustituir importaciones».

«La esencia del INTI es vincular el conocimiento de frontera, los últimos avances tecnológicos, para dar soluciones a las empresas», en un contexto en el cual «el mundo está necesitando alimentos. Nosotros, a través del conocimiento biotecnológico, estamos utilizando un hongo, a través de la optimización de un proceso, para poder comercializarlo, industrializarlo», destacó.

Pasjalidis hizo hincapié en que con la iniciativa se podrá llegar «a comunidades vulnerables que requieren alimentación a través de la tecnología. Esto hace que produzcamos un gran valor biológico usando la tecnología y de forma mucho más eficiente y económica».

«El hongo puede ser generado en electrodomésticos en cualquier parte del mundo porque es una atmósfera controlada, no depende de variables climáticas ni de que se dispongan de altas dimensiones de terreno para poder explotarlo mejor», valoró.

Xhinua.