El próximo miércoles estaremos asistiendo a uno de los congresos de bioeconomía más importantes a nivel global. La cita será nada menos que en Washington, EEUU, tan solo a unos pocos metros de la Casa Blanca donde reside y lleva adelante sus funciones el presidente Donald Trump, un negacionista del cambio climático.

Trump retiró en junio de 2017 a Estados Unidos del acuerdo de París en lo que se consideró una seria deflagración a un acuerdo histórico ratificado por casi 200 países. El presidente norteamericano siempre se manifestó en contra de las políticas ambientales y se le conocen frases muy polémicas como «el concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos, para hacer que la manufactura estadounidense sea menos competitiva» o «esta muy cara patraña del calentamiento global tiene que parar».

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Llegó a burlarse del cambio climático durante una ola de frío que azotó a EEUU el pasado invierno boreal. Ante la previsión meteorológica que pronosticaba temperaturas de hasta 40 grados bajo cero en la región del medio oeste del país, el mandatario escribió en su cuenta de tweteer: “En el maravilloso medio oeste, las temperaturas con el efecto del viento están alcanzando menos 60 grados [Farenheit, -50 grados Celsius], el mayor frío jamás registrado. En los próximos días se espera más frío aún. La gente no puede estar fuera ni siquiera unos minutos. ¿Qué demonios está pasando con el Calentamiento Global? Por favor, vuelve pronto, te necesitamos!».

Los norteamericanos no están para bromas. Vienen siendo víctimas de varias catástrofes climáticas en los últimos meses. El Huracan Michael, que alcanzó grado 4 y dejó un saldo de 34 fallecidos en octubre pasado, fue el tercero más intenso de la historia en términos de presión barométrica y la segunda tormenta más intensa en términos de vientos en tocar tierra. El fenómeno sucedió casi sobre el final de la temporada de huracanes, donde suelen ser de menor intensidad. Anteriormente, la tormenta Florence que azotó a Carolina del Sur, de la cual están frescos los recuerdos de las imágenes en los noticieros y los portales de internet de los cerdos trepados a los techos de los galpones intentando salvarse. Florence había comenzado como huracán y justo antes de tocar tierra, se degradó a tormenta tropical, pero así y todo, dejó un saldo de 3,4 millones de pollos y 5.500 cerdos muertos.

La Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, dos agencias estadounidenses y otra del Reino Unido llegaron a la misma conclusión: el 2018 fue el cuarto año más caluroso desde que se tienen registros (desde hace 139 años) seguido de 2016, 2015 y 2017. Y se prevé que los cinco próximos años sean incluso más cálidos. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero son las principales causantes de que el calor se quede atrapado en la atmósfera y las temperaturas sigan aumentando.

La mayoría de los científicos atribuye los fenómenos que azotaron a EEUU al cambio climático, demasiados argumentos aunque para el presidente Trump aún no son suficientes. En el discurso del estado de la Unión -se celebra todos los años al inaugurar las sesiones legislativas- no hizo referencia alguna sobre el cambio climático a pesar de las advertencias de sus propias agencias federales, que en noviembre de 2018 publicaron un informe que ponía en cifras el elevado costo que tiene el cambio climático para Estados Unidos.

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Construyendo un mundo más sustentable

El evento de bioeconomía llega en momentos en que EEUU se encuentra bajo la amenaza de una de las inundaciones más severas de la historia. La combinación de fuertes lluvias con el derretimiento de la nieve -un fenómeno conocido como “ciclón bomba” han provocado un aumento súbito de los niveles de agua en riachuelos y ríos de Nebraska, Iowa, Minesota, Wisconsin y Dakota del Sur. A tan solo tres semanas del comienzo de una nueva campaña, el 55% del área maicera se encuentra amenaza de quedar bajo agua. Mucho más grave aún es que la ciudad de Omaha, capital del estado de Nebraska está prácticamente bajo agua. La  gravedad de la situación es tal que el presidente Trump no tuvo más opciones que declarar a la zona en desastre federal. Las fuertes crecidas podrían poner en riesgo a 200 millones de estadounidenses. Con las lluvias de primavera por delante, las predicciones indican que lo peor está por venir y el fenómeno podría extenderse hasta fines de mayo.

La extensa agenda del congreso no deja temas sin tratar y promete ser más que interesante. Representantes de las principales empresas de producción y procesamiento de biomasa: bioenergías convencionales y avanzadas, materiales y químicos renovables, biotecnología, nutrición animal, etc., estarán exponiendo sus casos de éxitos y los desafíos de cara a un mundo con urgencias por adoptar un modelo de producción más sustentable.

Apenas el 3% de los científicos sostienen que el cambio climático es un fenómeno en que el hombre no ha tenido nada que ver. Los que confiamos en el 97% restante, estaremos muy atentos a lo que suceda en Washington buscando nuevos modelos de producción sostenibles. Estaremos informando.