Toyota Hilux versión Flex Fuel. Producida en Argentina para el mercado brasilero.

Invitados por la Secretaría de Estado de Energía de Santa Fe, esta semana acompañamos a la Liga Bioenergética de provincias productoras de biocombustibles a una misión por el Estado brasilero de San Pablo. Durante 4 días y con una agenda muy apretada, pudimos conocer en profundidad el fantástico polo de desarrollo que se ha generado a partir del uso de bioetanol como combustible renovable.

El bioetanol es una política de estado en Brasil. Surgió hace casi 50 años, luego de la “Crisis del Petróleo” de 1973, y ante la búsqueda de alternativas a la importación de combustibles. Los motores para funcionar con alcohol han sido en su mayoría desarrollos locales que han ido evolucionando con los años. Pero es a partir del año 2003, que el país ha adoptado masivamente el uso de la tecnología flex, al punto que hoy el 95% de las ventas de autos a gasolina que se comercializan en Brasil cuentan con estos motores.

Esta tecnología permite utilizar mezclas de alcohol que van del 18% (Mínimo contenido exigido por ley para mezclar con la nafta), hasta alcohol puro. Las estaciones de servicio poseen dos surtidores, uno de gasolina cortada con 27,5% de bioetanol (en caso de falta de abastecimiento puede llevarse a 18%, pero nunca menos que eso) y otro con el biocombustible puro. El público puede elegir libremente cual de los dos utilizar, decisión que suele tomarse de acuerdo a los precios relativos entre ambos.

Desde los distintos sectores vinculados a la actividad – consultoras, autopartistas, usinas de etanol, automotrices, funcionarios públicos, etc. -, todos coinciden en que el éxito de esta política está en su continuidad. Ni siquiera en 2012, con los descubrimientos de las cuencas de Santos, Campos y Espirito Santo que ubicaron a Brasil entre los países con mayor potencial petrolero del mundo, y ni aun siendo Petrobras -la mayor petrolera latinoamericana, y también la mayor empresa de la región – abandonaron esta senda. Por el contrario, la profundizaron con el lanzamiento el año pasado de RenovaBio. El programa más ambicioso de uso de biocombustibles del planeta. RenovaBio establece metas a las emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de energía consumida que se van volviendo cada vez más exigentes que necesitarán de mayores aportes de los biocombustibles.

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En estos 45 años se ha desarrollado un clúster fenomenal. Las empresas automotrices y las autopartistas se esfuerzan por optimizar la tecnología flex. Durante la gira pudimos ver cómo han ido evolucionando los sistemas de inyección. Tecnología que hoy se exporta a todo el mundo. Este año, también en Brasil se estarán presentando los primeros autos flex híbirdos. Esto les permitirá contar con los autos más ecológicos del planeta, cuando se considera todo el ciclo. Es decir las emisiones asociadas a la producción del automóviles, de los combustibles, y del uso y disposición de los mismos. Lo que se conoce como “well to whell” (Del pozo al tanque).

Para los brasileros, el futuro de la movilidad es muy claro. En el corto plazo se irá incorporando la tecnología híbrida a los autos flex. Luego, le seguirá la celda de combustible a bioetanol. Los desarrollos ya están en marcha.

Gracias a la adopción masiva de etanol, hubo una formidable expansión la producción de caña de azúcar. Tanto es así que el mayor productor de azúcar del mundo es Cosán, una empresa vinculada a la petrolera Shell. Las plantaciones de caña y los ingenios crecieron por todo Brasil y alrededor de ellos se desarrolló una imponente industria de tecnologías y equipos para el cultivo de caña; y para la producción de azúcar y alcohol que hoy se exportan a todo el mundo.

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Lo mismo que sucedió con la caña se está replicando con el maíz y la soja. En el estado de Mato Grosso du Sul ambos son un boom. La producción viene creciendo sostenidamente gracias a la zafriña, en la cual se siembra el maíz de segunda, luego de levantar la soja. La ventaja de procesar localmente el cereal y evitar que recorra más de 1000 kilómetors de distancia hasta llegar a los puertos, ha despertado el interés por el etanol. Ya se han instalado dos plantas que elaboran el biocombustible a partir de maíz y otros 7 ingenios están adaptando sus instalaciones para poder producir tanto etanol de caña como de cereal. Aguas abjo de las destilerías viene creciendo la alcohoquímica. Braskem, la petroquímica más grande Latinoamérica ha desarrollado una línea de productos plásticos y resinas renovables a partir del etanol y de bagazo de la molienda de caña. Hoy provee a Lego, la fabrica de ladrillitos de juguete, de polietileno renovable. También proveerá una carpeta renovable para los campos de juego de cesped sintético de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

En cuanto a la oleaginosa, Brasil está camino a convertirse en el mayor productor de proteínas animales del mundo, lo que traccionará la demanda de harina de soja. El camino para la expansión del biodiesel resulta obvio. De hecho, ya hay varios productores que han implementado el uso en su estado puro en las maquinarias agrícolas. Si bien el corte con gasoil está planteado para este año en 11% – e irá creciendo de a 1% por año hasta llegar a 15% en 2023-, el consumo voluntario no está restringido. No todos los fabricantes aún han homologan altas mezclas. Según informaron las fuentes, se estaría trabajando en este punto entre productores y fabricantes de motores en este tema.

Volviendo a la expansión de la caña, la biotecnología ha tenido su gran aporte. Desde el año pasado Brasil ha implementado la caña modificada genéticamente con resistencia a insectos. Recientemente han aprobado un segundo evento, también con tolerancia a insectos, y estaría lanzándose en esta campaña. En nuestro país hubo años atrás un desarrollo de caña resistente a glifosato, que fue frenado por el lobby de algunos industriales. El año pasado se presentó la caña tolerante a sequía con el gen HB4, que al igual de lo que está sucediendo con el trigo modificado genéticamente, todavía se encuentra a la espera de su aprobación, dilatada sin muchos argumentos.

La Liga Bioenergética ha comenzado a trabajar en la redacción de un anteproyecto de Ley que promueva la continuidad y profundice las políticas de biocombustibles cuya caducidad será en mayo de 2021. Conocer en profundidad el modelo brasilero fue el propósito de la gira y es un buen punto de partida. Está bueno que quienes tengan la responsabilidad de desarrollar las políticas públicas miren lo que sucedió en Brasil.