La producción de biodiésel en la Argentina está motorizada por una industria que mueve millones de toneladas.

Sin embargo, son solamente las Pymes las que están autorizadas a proveer este recurso para realizar el corte con el gasoil, de la mano de la ley 26.093, que fomentó todo un entramado de pequeñas y medianas empresas que le dan valor agregado a la cadena de la soja y, además, generan un impacto positivo en las economías regionales.

Pero, detrás de los grandes volúmenes y las grandes cifras, también hay espacio para proyectos que están enfocados en darle más valor agregado en origen al biocombustible, demostrando que la industria que se levantó alrededor de este recurso renovable y amigable con el medioambiente es mucho más que soja.

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En este sentido, un caso de éxito es el del Grupo Bolzán, una Pyme de capitales nacionales que, además de producir biodiésel, recientemente inauguró una planta para refinar glicerina vegetal de alta calidad, un derivado que se utiliza como insumo en múltiples industrias (desde alimentos, hasta farmacología), de los cuales el 80% está dirigida a la exportación.

Grupo Bolzán posee dos plantas especializadas en “biodiesel”: una chica, con una capacidad de 14.000 toneladas anuales y una mediana, que alcanza las 50.000 toneladas.

En paralelo, en enero de 2018 inauguraron Glycopharma SA en el departamento de Nogoyá, Entre Ríos, un start up nacional que está conformada por una planta de última tecnología (importada desde Italia) y que permite sumar valor agregado a la soja a partir de la purificación y refinación de la glicerina.

Esta industria genera para la provincia de Entre Ríos un importante aporte en cuanto al ingreso de divisas, ya que logra exportar casi su totalidad de producción, logrando así ser unas de las primeras industrias a lo que volumen de exportación refiere.

“Logramos conformar un grupo económico con otras tres plantas Pymes elaboradoras de biodiesel de la provincia de Santa Fe y de esta manera asegurarnos el abastecimiento de la materia prima”, afirma el presidente de Glycopharma SA, Matías Bolzán, quien resalta el impacto positivo que genera esta asociación colaborativa.

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“Sin dudas que el efecto derrame en las ciudades cercanas es muy importante. Esta industria genera una fuerte demanda de todo lo que es servicios de transporte, industria metalmecánica y mano de obra especializada, entre otros”, apunta el directivo y que, según recalca Bolzán, “cuenta con los más altos estándares de calidad a nivel mundial”.

Un producto clave

Esta nueva planta tiene una capacidad de producción de 1.500 toneladas de glicerina USP pharma estándar por mes. Se trata, tal como afirman, de “un producto verde, dado que proviene de la producción de biodiésel en base a soja”.

Sucede que la glicerina que se obtiene tras la elaboración de biodiésel a partir del aceite de soja tiene un nivel de pureza del 80%. Ahí es donde interviene Glycopharma SA, que la lleva al 99,7% de pureza, convirtiéndolo en un insumo estratégico para numerosas industrias.

“La glicerina USP tiene diversos usos. Es un insumo importante hoy, dado que está presente en alimentos, productos farmacéuticos y productos de tocador e higiene personal, como cremas dentales, champú y crema de enjuague, entre otros”, apunta Bolzán, quien agrega que “hemos hecho un relevamiento que arrojó que hay unos 1.500 usos detectados para este derivado del biodiésel”.

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En la actualidad, 8 de cada 10 toneladas que produce Glycopharma son exportadas a mercados como México, Estados Unidos y China.  Y también proveen a destinos no tan tradicionales para la Argentina, como Honduras, Sudáfrica y Turquía.

La glicerina se comercializa a granel, en contenedores de 24 toneladas. Sin embargo, a futuro, el plan de negocios de esta Pyme contempla el fraccionado, para darle incluso un mayor nivel de valor agregado.

Para obtener la más alta calidad, la planta cuenta con mano de obra calificada, especializada en dicho mercado. En paralelo, cuentan con el asesoramiento externo de  ingenieros. A este equipo se suman responsables capacitados en logística y almacenamiento.

Tecnología de punta

Según destacan los responsables del proyecto, la planta fue diseñada y fabricada en Italia –uno de los líderes mundiales en la provisión de equipamiento para esta industria-.

“Todo el proceso se realiza en un ambiente totalmente aséptico. La planta de proceso y sus tanques de almacenamiento fueron construidos de acero inoxidable apto alimenticio. Apuntábamos a tener un producto de calidad y sabíamos que debíamos tener una planta que respondiera a nuestras exigencias”, plantea Bolzán.

De hecho, durante la inauguración, el propio gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, destacó el hecho de que el grupo “realizó una inversión muy importante e incorporó tecnología de punta para lograr los resultados esperados”.

En este contexto, el directivo señala que están avanzando fuertemente con certificaciones de normas de calidad y ambientales ya que el mercado lo demanda.

“Arrancamos con las ISO, en un plan que tiene como objetivo llegar al máximo en materia de certificaciones, porque tenemos un compromiso con la calidad y porque cada certificación que uno hace en esta industria es una puerta más que se abre para exportar un producto nacional para la industria farmacológica y alimenticia con valor agregado”, señala.

De cara al futuro, Bolzán plantea que el objetivo, además de avanzar fuerte en la certificación, será ampliar la producción: “Apuntamos a llegar a las 1.700 toneladas por mes, lo que nos permitirá incrementar aun más las exportaciones”.

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