Esta semana, el Ministerio de Seguridad de la Nación le dio luz verde al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, para avanzar con sus planes de instalar el primer centro destinado a la elaboración de cannabis con fines medicinales. Dejando de lado la polémica desatada cuando se supo que su hijo Gastón será quien comande el centro, se trata de una muy buena iniciativa que podría traer a la provincia importantes inversiones.

Durante el 2018, las empresas asociadas al cannabis fueron la estrella de Wall Street. Canopy Growth, la mayor empresa de cannabis a nivel mundial, duplicó el valor de sus acciones, mientras que Tilray, que ingresó a la bola de Nueva York a mediados de año, en diciembre había ya cuadriplicando su cotización. No es casualidad que ambas firmas sean canadienses. El país del norte de América viene desarrollando una política de cannabis medicinal desde hace más de 20 años.

El cannabis se refiere tanto a al cáñamo, como a la marihuana. Ambas pertenecen a la especie Cannabis Sativa, pero presentan diferencias significativas. El cáñamo es uno de los cultivos industriales más antiguos empleados por el hombre.  Toda la planta de cáñamo – incluyendo su tallos, semillas y flores – se cosechan para producir aceite, alimentos, papel, textiles, fibra y ungüentos tópicos. Su origen se remonta a miles de años antes de cristo y proviene del continente asiático. La leyenda dice que Buda sobrevivió comiendo únicamente semillas de cáñamo y varios historiadores cuentan que los primeros libros fueron escritos sobre papel elaborado a base de pasta de celulosa obtenida del cáñamo. Miles de años después, Gutenberg imprimió la primera Biblia sobre papel fabricado con cáñamo.

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El cáñamo es naturalmente más abundante en cannabidiol (CBD) que en Tetrahidrocannabinol (THC) en comparación con la marihuana. Para que una planta de cannabis se clasifique como cáñamo, debe contener hasta 0.3% de THC, que es el compuesto psicoactivo que se encuentra en la marihuana. El CBD es un cannabinoide natural que se encuentra tanto en el cáñamo como en la marihuana, no es psicoactivo y ha demostrado poseer beneficios naturales para la salud, además de presentar propiedades como inhibidor del THC. El cáñamo normalmente se cultiva al aire libre, tiene un crecimiento muy veloz y se adapta a una gran variedad de climas.

Por el contrario, la marihuana se cultiva específicamente para la producción de THC. Se cosechan únicamente sus flores y se descarta el resto de la planta. Normalmente se cultiva en interiores y su crecimiento es mucho más lento que el del cáñamo. Las diferentes cepas de marihuana pueden contener diferentes niveles de THC, que van desde el 10% hasta el 30%, casi 33 veces más que el cáñamo más potente.

Entre los investigadores, está cada vez más aceptada la idea que el CBD es más seguro para el empleo los preparados de cannabis medicinal, por lo que las preparaciones balanceadas entre THC y CBD tendrían una mayor ventana terapéutica que las preparaciones ricas en THC y pobres en CBD.

Segun diferentes científicos, los cannabinoides han mostrado respuestas positivas ante enfermedades de carácter neurlógicas como la epilepsia, a enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, Esclerosis Múltiple, autismo), a enfermedades digestivas como la anorexia, a inflamaciones de los intestinos, a enfermedades de piel, a trastornos de salud mental, al dolor, a enfermedades autoinmunes, a la osteoporisis, y al tratamiento del cáncer y los cuidados paliativos.

Las restricciones para el cultivo de cannabis dificultan enormemente las investigaciones para encontrar los ratios entre CBD y THC adecuados para cada tratamiento. En Estados Unidos, 30 estados y el Distrito de Columbia han legalizado el consumo de marihuana, pero las plantas y sus componentes siguen siendo ilegales para la Ley Federal. La única entidad certificada para proveerle cannabis y sus extractos a los investigadores es la universidad de Mississippi en Oxford. Varias Universidades vienen solicitando a la DEA la liberación total del CBE.

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Algunos analistas estiman que pronto, el 40 por ciento de todas las drogas podrían ser reemplazadas por productos de cannabis, lo que supondría pérdidas enormes en la industria de los medicamentos, a quienes acusan, por su alto poder de lobby, de demorar la legalización del cannabis medicinal.

El aprovechamiento de la biomasa del cáñamo también es objeto de estudio en infinitas aplicaciones industriales para reducir la huella ambiental. La gran resistencia de la fibra del cáñamo, lo hace ideal para el sector de la construcción – principal responsable de la emisión de gases de efecto invernadero. En Francia -principal país donde se cultiva el cáñamo-, la empresa Cavac Biomatériaux produce paneles aislantes rígidos y flexibles derivados de este cultivo. Del mismo modo en Estados Unidos, Richard Rose aseguró que, si el muro que pretende hacer Trump en la frontera con México se haría con “Hempcreto”, un ladrillo obtenido de fibras de cáñamo, la obra podría costar U$S 700 millones, en lugar de los U$S 15.000 millones presupuestados.

Los desarrollos alcanzan también a la industria textil. Un equipo de la universidad colombiana de Los Andes ganó un concurso en Nueva York organizado por la Asociación de Tratamiento Ético de Animales y la firma de moda Stella McCartney, al presentar una lana sintética elaborada con fibras de cáñamo del Valle del Cauca. Del mismo modo, el sector de la cosmética también es fruto de muchas investigaciones.

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En Canadá y Uruguay, donde la marihuana recreativa es legal, han surgido una gran cantidad de iniciativas que han captado la atención de importantes empresas. Tal es el caso de Constellation Brands, vinculada a la marca de cerveza Corona que invirtió U$S 4 mil millones en la canadiense Canopy Growth. Coca Cola, hace unos meses manifestó su interés de participar en estas industrias, al igual que muchas tabacaleras. Además de los gigantes, varios emprendimientos gastronómicos, como cervezas sin alcohol a base de cannabis, o hasta yerba o fideos se han desarrollado en estos países.

Mas temprano que tarde, la restricción de la DEA al cannabis medicinal será levantada. En la carrera de la investigación científica, cada segundo cuenta y por eso no resulta llamativo el interés Green Leaf Farms International -la empresa estadounidense asociada a Cannabis Avatara SE, la sociedad creada por el Estado provincial que proveerá el financiamiento para llevar a cabo el proyecto.

La Ley 27350, que trata sobre la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados en Argentina, se reglamentó en 2017. Jujuy fue una de las provincias que adhirió casi en forma inmediata. En todo este tiempo no hubo ningún tipo de avances, fundamentalmente por las dificultades financieras que atraviesa el gobierno nacional. Es bueno que ante esta limitante ,sean las provincias las que tomen el tema.

La oportunidad inmejorable que se le presenta a la provincia de Jujuy no debería conformarse sólo con el uso medicinal. Debería ser el primer el paso para la construcción de una industria sólida para el aprovechamiento integral de la biomasa del cáñamo.