La revuelta francesa por el aumento del precio de los combustibles que derivo en la creación del movimiento antigubernamental «Chalecos Amarillos», ha impulsado la demanda de bioetanol por parte de los automovilistas que buscan ofertas más baratas, informó la agencia de noticias Reuters.

El etanol, que es mezclado con la gasolina como parte del cumplimiento de los compromisos de la política de energía renovable, ya venía gozando de un entorno favorable en Francia en los últimos dos años.

La disminución de la demanda de diesel y la concesión de licencias de los llamados kits «felx-fuel» para permitir que los automóviles puedan funcionar con combustibles con alto contenido de etanol han contribuido al aumento de su demanda.

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El etanol en Francia se elabora a partir de la remolacha azucarera o de cereales.

El combustible que contiene hasta un 10 por ciento de etanol, conocido como SP95-E10, el año pasado reforzó su posición como el tipo de gasolina más vendido en Francia, con una participación del mercado promedio del 43 por ciento en comparación con el 39 por ciento en 2017, dijo el grupo productor de etanol SNPAA.

La mezcla E85, que contiene hasta un 85 por ciento de etanol, registró un aumento del consumo del 55 por ciento, aunque se mantuvo como una pequeña parte del mercado de la gasolina, con una participación aproximada del 2 por ciento.

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El bioetanol se ha beneficiado de las exenciones fiscales francesas que aumentan con los niveles más altos de mezcla, lo que hace que E10 y E85 sean más baratos que otras mezclas, incluso cuando se toma en cuenta la menor eficiencia del etanol en comparación con la gasolina tradicional.

Con un precio de venta de aproximadamente la mitad del precio del E10, la mezcla E85 ha atraído una atención creciente a medida que los precios del combustible se incrementan, coincidiendo con la expansión de los kits flex-fuel, dijo SNPAA.

«La demanda se recuperó a partir de octubre de 2017, cuando la gente escuchó sobre la autorización de estos kits», dijo el secretario general de la SNPAA, Sylvain Demoures, en una conferencia de prensa.

«Con el aumento en los precios del combustible durante el verano pasado, más personas se interesaron … y la tendencia se vio reforzada por el actual debate  (Chalecos Amarillos)», agregó Demoures.

En noviembre, antes de que el Movimiento se convirtiera en una revuelta más amplia contra el presidente Emmanuel Macron, los manifestantes salieron a las calles a reclamar contra el aumento en los precios de la gasolina utilizando los chalecos exigidos a llevar en los automóviles.

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La compra e instalación de un kit de flex-fuel, por lo general cuesta alrededor de 1.000 euros (US$ 1,140), cuya amortización lleva dos años para un conductor francés promedio o un año o menos para usuarios que recorren varios kilómetros en carreteras, dijeron los proveedores del kit en una conferencia.

Las ventas en el proveedor de kits Biomotors aumentaron a más de 2,300 unidades en enero, casi el doble de las aproximadamente 1,200 por mes que promediaron el año pasado, dijo su director gerente, Alexis Landrieu.

Varias regiones francesas han ofrecido ayuda a los automovilistas para adquirir kits Flex-Fuel, en medio de las críticas de que un subsidio del gobierno para el reemplazo de autos más antiguos por nuevos modelos era inadecuado para los hogares de bajos ingresos.