Desde sus inicios, la industria salmonera chilena ha tenido que hacer frente al uso de antibióticos, debido a la presencia de la bacteria piscirickettsia salmonis, que provoca la enfermedad del SRS, propia de la acuicultura local. No obstante, esta actividad alcanzó en 2018 su tercera mejor marca de la historia en menor uso de antibióticos después de reducir su consumo en 23% en comparación con el año anterior, según el Instituto Técnico del Salmón (Intesal) con datos de Sernapesca.

Así, en promedio, la industria utilizó 383 gramos de antibióticos por cada tonelada de salmón cosechado, lo que resulta un avance en comparación con años anteriores. Por ejemplo, en 2007 se utilizaron 642 gramos por cada tonelada cosechada de salmón. Esta menor tasa de uso es aun más relevante, ya que encadenó tres años consecutivos de caídas, mientras que la cantidad de salmones cosechados ha ido en constante aumento. De esta manera, se observa un desacople entre la biomasa cosechada y el uso de antibióticos.

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El presidente de SalmonChile, Arturo Clément, se mostró optimista de cara a este año, ya que «para este 2019 se materializarán algunos avances científicos y tecnológicos que darán lugar a nuevos y mejores instrumentos para el control y mitigación de la enfermedad, producto del Programa de Gestión Sanitaria para la Acuicultura (PGSA, o ex proyecto FIE), lo que nos permite mirar el futuro de una forma optimista».

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Según el dirigente salmonero, las cifras del 2018 representan «un resultado muy bueno y es la continuación de lo que ha ido pasando desde 2015 hasta la fecha, ya que hemos ido bajando paulatinamente la cantidad de antibióticos que usa la industria. Si consideramos que en 2017 y 2018 la biomasa subió levemente, que sigamos bajando el consumo de antibióticos es aun mucho mejor resultado».

En relación con las causas de la reducción de los antibióticos, el presidente de SalmonChile aseguró que no es posible atribuirla a un solo factor. «Un motivo es que la calidad de los smolts es mucho mejor; también hay prácticas productivas más adecuadas, hay un mayor uso de alimentos funcionales y, probablemente, hay una mejora en la eficiencia de las vacunas», manifestó el timonel salmonero.

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