El número de peces en el mar es finito y el apetito por los mariscos ha llevado a muchas pesqueras al límite de ya no poder capturarlos en forma rentable. Mientras tanto, la población del planeta sigue aumentando y pondrá más al límite la provisión de proteínas animales, uno de los tipos de alimentos más intensivos en recursos para se elaborado.

Con esto en mente, un equipo liderado por investigadores de la Escuela de Ciencias Ambientales de la UC Santa Bárbara y el Instituto de Ciencias Marinas (MSI) analizaron la viabilidad de la piscicultura o acuicultura en el Caribe. El equipo se centró específicamente en la maricultura en alta mar (operaciones en el océano lejos de la costa) que ofrece una alternativa prometedora a la acuicultura costera y tierra adentro, donde los espacios son limitados y los impactos ambientales suelen ser mayores.

El grupo descubrió que incluso bajo estimaciones conservadoras, la región podría producir más de 34 millones de toneladas métricas de productos de mar por año. Este rendimiento potencial es más de dos órdenes de magnitud mayor que la producción actual de productos del mar de la región. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Sustainability .

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«El Caribe tiene un gran potencial para la maricultura off-shore», dijo Lennon Thomas, autor principal del estudio, quien se desempeña como investigador de proyectos en MSI. «Y el logro de este potencial se puede alcanzar a través del desarrollo de la maricultura en una cantidad relativamente pequeña del espacio oceánico».

El modelo de los investigadores predice que la región podría producir 40 millones de toneladas métricas de productos del mar en menos del 1.5 por ciento de las zonas económicas exclusivas de sus países. Esto es aproximadamente la mitad de la captura mundial actual de pesca silvestre, dijo Thomas. Bajo las condiciones actuales del mercado, el Caribe podría igualar su producción actual de productos pesqueros de criaderos en solo 179 kilómetros cuadrados, o solo el 0.006 por ciento de su espacio marino.

El equipo utilizó a la cobia como su especie modelo para estimar el potencial del Caribe para la maricultura comercial. La cobia es un pez premium con un alto valor de mercado que se adapta bien al cautiverio en aguas más cálidas. Al combinar elementos como la tasa de crecimiento de los peces y las condiciones ideales de hábitat, con factores como la rentabilidad de la granja y el riesgo de inversión, el modelo desarrollado por el grupo proporcionó estimaciones más realistas del potencial de maricultura, que si se hubiera enfocado únicamente en biología o economía.

El equipo de Thomas consideró los factores socioeconómicos y políticos para estimar los niveles de riesgo asociados con la inversión en maricultura en cada uno de los países de la región, y presentó tres escenarios.

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El primero consideró los resultados de la acuicultura en todas las áreas adecuadas, mientras que el segundo consideró solo las áreas que serían rentables en un plazo de 10 años, con una tasa de descuento del 10 por ciento. El tercer caso reflejó el segundo, pero con tasas de descuento entre el 10 y el 25 por ciento, según el riesgo relativo de inversión estimado para cada país.

Investigadores ven un gran potencial para la acuicultura en el Caribe
Las áreas adecuadas para la maricultura de cobia aparecen en rojo en el mapa de la izquierda. El mapa de la derecha muestra las estimaciones más conservadoras de los investigadores sobre la cantidad de peces que cada región podría producir, según el escenario tres. Crédito: Lennon Thomas

Otros documentos han examinado los factores físicos y ambientales que influyen en el potencial de producción de la maricultura a nivel mundial, y los investigadores han aplicado modelos bioeconómicos a fincas individuales. Pero este nuevo estudio es uno de los primeros en analizar el potencial de maricultura desde un ángulo bioeconómico a nivel regional, explicó Tyler Clavelle, investigador de MSI y uno de los coautores del artículo. Esto le dio al grupo una mejor comprensión de las compensaciones cuando se desarrollan granjas en diferentes áreas de un país y entre distintos países.

Los resultados en todos los escenarios son prometedores. «Incluso teniendo en cuenta los aspectos económicos de una operación costosa como el cultivo de cobia. Hay grandes áreas del Caribe que podrían ser rentables para la acuicultura en alta mar», dijo Clavelle. Trinidad y Tobago y las Bahamas tienen el mayor potencial, con aproximadamente 8.500 y 4.100 kilómetros cuadrados, respectivamente, de área rentable para la maricultura.

El capital insuficiente presenta una barrera importante para el desarrollo de la maricultura en el Caribe. La maricultura en alta mar es una industria relativamente nueva y, por lo tanto, más riesgosa. La adición de la inestabilidad política y económica en ciertas partes de la región crea un mayor riesgo para los inversores extranjeros, explicó Thomas.

Thomas y Clavelle reconocieron que muchas personas desconfían de la acuicultura, creyendo que es perjudicial para el medio ambiente. Los investigadores sospechan que la industria tiene esta reputación negativa porque la mayor parte se realiza actualmente en tierra o cerca de la costa, donde la alimentación, los desechos y otros insumos de las granjas pueden tener impactos negativos en los ecosistemas circundantes.

«La maricultura en alta mar supera muchas de las deficiencias y los posibles impactos negativos que las personas, a menudo, asocian con la acuicultura costera o continental», dijo Thomas. Las aguas más profundas y las corrientes marinas más fuertes pueden prevenir los impactos negativos en la calidad del agua de la acuicultura, mientras que también evitan los hábitats sensibles cerca de la costa, como los arrecifes de coral y las praderas marinas.

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«La maricultura es muy eficiente en el espacio. Y tenemos vastas extensiones de áreas marinas en alta mar», dijo la coautora Sarah Lester, profesora asistente en la Universidad Estatal de Florida que completó su doctorado en la UC Santa Barbara. «Por lo tanto, podemos ser muy selectivos en cuanto a dónde ubicamos las granjas de peces, al elegir los lugares donde la rentabilidad es alta y los impactos económicos son bajos».

Si bien el equipo analizó específicamente la producción de cobia en el Caribe, el modelo también podría aplicarse a otras especies y regiones. Y el grupo tiene la intención de considerar esto en el trabajo futuro. También planean explorar cómo el cambio climático y el aumento de las temperaturas del océano afectarán la acuicultura en alta mar. Actualmente, los investigadores están investigando el impacto de la política de maricultura en todo el Caribe en las tendencias de desarrollo, lo que promete perspectivas que complementarán sus hallazgos en este documento.

«En el Caribe, como vemos a nivel mundial, la demanda de productos del mar está aumentando, mientras que muchas áreas pesqueras han sido sobre-explotadas», dijo Lester. «Actualmente, muchos países del Caribe importan grandes cantidades de mariscos, la acuicultura ofrece una vía prometedora para el desarrollo económico y la producción local de mariscos de manera sostenible».