CalBio, una compañía desarrolladora de biodigestores que generan electricidad renovable y combustible para vehículos en California, recibió US$ 90 millones de la Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC), la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) y Departamento de Alimentación y Agricultura de California (CDFA) para desarrollar tres proyectos piloto en tambos del Estado.

El programa piloto de biometano en explotaciones tamberas es parte de la estrategia del estado para reducir las emisiones de contaminantes climáticos de corta duración, incluido el metano. La legislación adoptada en 2016 requiere que el estado reduzca las emisiones de metano de los sectores lecheros y otros sectores ganaderos en un 40% para 2030. Las emisiones del estiércol de tambos representan aproximadamente el 25% de las emisiones totales de metano del estado. El comité interinstitucional que seleccionó los proyectos estuvo compuesto por representantes de la CPUC, CARB y CDFA.

El reciente premio a CalBio ayudará a avanzar en el uso de digestores en las granjas lecheras de California mediante la construcción y operación de un ducto de interconexión. El gasoducto transportará el biogás producido en las granjas a las instalaciones de conversión, donde se transformará en gas natural comprimido renovable (RCNG).

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La financiación llega luego del anuncio de colaboración entre la importante cooperativa de productos lácteos Land O’Lakes SUSTAIN, sus productores tamberos asociados, y CalBio, cuyo objetivo es romper las barreras en la adopción de digestores para la producción de RCNG.

Fundada en 2006, CalBio ha trabajado en estrecha colaboración con la industria láctea y las agencias estatales para desarrollar programas que ayuden al estado a alcanzar sus objetivos de reducción de metano, al tiempo que ofrece una nueva fuente de ingresos a los tambos de California. Diseña, desarrolla, opera y financia proyectos de digestores según sea necesario, al tiempo que ayuda a los usuarios a vender la electricidad o el combustible de los vehículos a través de programas de subvenciones estatales y federales.

La tecnología de la compañía tiene cuatro pasos principales, que comienzan con la recolección de residuos en la granja lechera. El estiércol se vierte en las áreas de recolección y luego fluye a un digestor anaeróbico, con separación de sólidos antes o después del digestor, dependiendo de la tecnología utilizada en una explotación determinada. A continuación, un digestor anaeróbico utiliza microorganismos para descomponer la materia orgánica y crear biogás, que luego queda atrapado en el digestor. El biogás capturado consiste principalmente en metano que de otro modo se habría liberado a la atmósfera.

Luego, el metano se destruye quemándolo para generar electricidad renovable o para alimentar un camión, autobús o automóvil. En proyectos de electricidad, la misma se exporta a la red. La principal fuente de ingresos es el programa BioMAT con PG&E y SCE, y los ingresos se mejoran al almacenar el biogás y producir electricidad en el momento más valioso del día.

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Finalmente, el agua de efluente digerida se puede reciclar como agua de descarga, lo que resulta en carriles más limpios, mejor higiene y menos resbalones y caídas. El proceso de digestión aumenta la conversión del nitrógeno orgánico del estiércol crudo en una forma inorgánica (más del 60% de conversión), lo que hace que el nitrógeno esté más disponible para los cultivos, mejorando los rendimientos y ahorrando costos.

Los grupos de South Tulare, North Visalia y Buttonwillow de CalBio recibieron fondos que se suman a los grupos y proyectos existentes que se desarrollan en los condados de Bakersfield, Hanford, West Visalia, Fresno y Merced. Los proyectos están diseñados para enviar biogás acondicionado desde las fincas a una instalación centralizada donde se lo convertirá a gas natural renovable (RNG) y se inyectará en el gasoducto de servicios públicos. Una vez construido, el biometano de origen lácteo de CalBio se usará como combustible para vehículos en reemplazo de combustible diesel en camiones pesados, autobuses y equipos agrícolas.

La construcción del gasoducto es solo una de las barrera que enfrentan los productores lecheros de California. La operación de un digestor sumado a las tareas diarias de una explotación tambera puede ser abrumadora, por no mencionar la tarea de encontrar un hogar para el biogás que producirán. SUSTAIN y CalBio esperan aliviar algunos de estos desafíos a través de la nueva financiación.

También confían en el proyecto para ayudar a los agricultores a desarrollar una nueva fuente de ingresos, que es algo que la industria láctea necesita desesperadamente luego de varios años de bajos precios de la leche.