El Secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Lino Barañao informó del lanzamiento de un programa para impulsar el desarrollo de productos orgánicos, alimentos y fitoterapéuticos enfocado en los nuevos “mercados de consumos responsable”.  El anuncio fue hecho durante el Octavo Congreso International de fitocosméticos y fitoterapias llevado a cabo días pasados en la ciudad de Buenos Aires.

“Hay cada vez más consumidores que eligen productos naturales que le den calidad de conciencia en el sentido que han ayudado a otros. Hay una componente altruista en este mercado que no suele estar presente en otros productos”, destacó el funcionario.

Lino Barano durante el anuncio en el Congreso Mundial de Fitocosméticos llevado a cabo en Buenos Aires.

Destacó que hay productos que los consumidores prefieren que sean elaborados por otros seres humanos y no por máquinas. “Es decir manufacturas, donde haya alguien detrás que ponga sus manos y aporte su conocimiento para elaborarlos y es aquí donde se ubican en primer lugar los alimentos, los fitorerapéuticos y los cosméticos”. Agregó que las fitoterapias tienen también otra dimensión de carácter científico y tecnológico apoyadas en la química, la medicina y los conocimientos ancestrales que has sido transmitido por siglos en base experimentaciones sobre productos naturales o plantas que han resultado efectivas para el tratamiento de determinadas afecciones.

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“El uso sustentable de la biodiversidad para la elaboración de productos naturales es claramente una oportunidad para la inserción de Argentina y Latinoamérica en los mercados globalizados. Esta área tiene un enorme potencial y es necesario apoyar a los profesionales y las empresas para que puedan crecer y apuntar al desarrollo del país”, dijo el Secretario.

El anuncio llega luego del éxito Ecohair, un shampoo para el tratamiento de la calvicie elaborado a partir de la jarilla -un arbusto silvestre que abunda en la zona precordillerana cuyas propiedades medicinales eran reconocidas por los pueblos originarios. El CONICET logró validarlas científicamente y junto con el laboratorio Garré-Guevara lograron ponerlas en práctica en un producto premiun, que conquistó el mercado del Reino Unido y hasta captó la atención del presidente Mauricio Macri, quien publicó un video aplicándose el spray.

En dialogo con BioEconomía, Cristian Desmarchelier, encargado de llevar adelante el programa, destacó que el objetivo es construir cadenas de valor sustentables para desarrollar productos premiun a partir de la biodiversidad. “Buscamos el desarrollo de alimentos orgánicos, o productos originales derivados de la biodiversidad con un alto grado de innovación y que sean desarrollados y elaborados dentro de nuestro país. No queremos caer en los mercados tradicionales de alta competencia”, resaltó.

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Agregó que los productos deberán contar con respaldo científico y un impacto social positivo. Es decir que los beneficios deberán alcanzar a los sectores primarios y su producción no deberá dañar los ecosistemas ni los recursos genéticos involucrados. En cuanto a los alimentos orgánicos, destacó que hay una gran oportunidad en distintas regiones alejadas de la zona núcleo, como el NOA y la Patagonia.

“Hasta el momento hemos identificados varias especies interesantes para la producción orgánica como el Yacón, el maqui, o el aceite de nuez, entre otras. Pero no podemos estar viendo caso por caso, por eso estaremos poniendo en marcha varias acciones, como líneas de financiamiento, un centro de control de calidad de alimentos orgánicos, muy importante porque hoy los análisis necesarios para productos exportables se deben realizar en el exterior y un estudio de mercado financiado por el BID bajo la coordinación de la fundación PuntoGov, que estará disponible para los integrantes del sector que identifica varias oportunidades”, destacó.

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“En el caso de productos derivados de la biodiversidad dividimos en tres tipos de productos. Los que están ya disponibles, pero requieren de branding, o packaging u algún otro requisito para poder acceder al mercado externo. En una segunda línea ubicamos aquellos productos ya desarrollados, pero aún se encuentran en estado de prototipo o a escala piloto y necesitan de la asistencia para poder llegar a la etapa comercial y una tercera línea con productos aún en etapa de investigación en alguna universidad o en el CONICET, o el INTA, etc. o ya patentados pero necesitan que alguien se interese en adquirir la patente para su producción, como ha sucedido con el caso del shampoo Ecohair”, describió Desmarchelier.

“Pensamos este proyecto como un rompecabezas. Sabemos cual es la figura final a la que debemos llegar, pero tenemos todas las piezas dispersas. Las partes están todas en el país. Son los recursos genéticos, la ciencia, la materia gris en general. Cuando se juntan todas, suceden cosas increíbles y esto es lo que pretende el programa”, concluyó.