El 2019 tuvo un comienzo muy alentador para los que pensamos que el futuro de la movilidad sustentable tendrá como su pilar estratégico a la bioeconomía. Desde distintas regiones del mundo llegaron noticias que no tuvieron mucha repercusión en los medios, pero que pueden tener un impacto muy importante en la lucha contra el cambio climático. Repasémoslas.

En primer lugar, Air Liquid, una de las compañías más importantes en gases industriales, anunció una inversión de USD 150 millones para instalar, en California, la primera planta para licuar hidrógeno verde. El destino del biocombustible será principalmente para abastecer una red de estaciones de repostaje de hidrógeno para autos de celdas de combustibles (FECV), pero también atenderá otras instalaciones que utilicen las celdas para generación eléctrica, autoelevadores, grúas, etc.

Honda, Toyota, Nissan, Hyundai, entre otras, vienen apostando muy fuerte por esta tecnología y se espera una rápida expansión de las ventas. Sólo en el estado de California, se prevé que en tres años habrá unas 40.000 unidades FECV. Un dato extremadamente relevante, si se considera que el primer vehículo con esta tecnología fue comercializado en 2013, y hasta hace un año, las ventas globales acumuladas no llegaban a 7.000 unidades.

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Tanto los FECV como los autos puramente eléctricos (EV) son considerados de emisión cero. Sin embargo, en el caso de los EV, solo serán “ecológicos” si la energía con la que fueron cargadas sus baterías proviene de fuentes renovables. Aun en Europa, China u Oceanía, las matrices eléctricas tienen una gran participación de carbón, el combustible que más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) causa. En estos casos los EV pierden todo sentido. Con los FECV se logra independizan totalmente el transporte de cualesquier combustibles fósiles.

También desde California llegó otra buena noticia. El Aeropuerto Internacional de San Francisco comenzará a suministrar biocombustibles a las aerolíneas KLM, SAS y Finnair. El hecho llega gracias a un acuerdo entre el aeropuerto, Shell y SkyNRG – una de las compañías líderes en provisión de biocombustibles para aviones. El «biojet» será elaborado por World Energy, una biorrefinería ubicada también dentro del estado, y será obtenido a partir del reciclado de aceite de cocina.

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El dato es muy relevante. El sector de la aviación es un gran responsable de la emisión de GEI y por eso ICAO – el ente de las Naciones Unidas que regula la aviación comercial- estableció un límite máximo de emisiones para el año 2020. La cantidad de pasajeros que se transportan por avión crece día a día. Se espera que se dupliquen para el año 2037, y mantener el compromiso de emisiones será todo un desafío. El rol de los biocombustibles, que ahorran un 80% de emisiones frente a sus equivalentes fósiles, será indispensable.

En nuestras pampas, más precisamente en 9 de Julio, llegaron los primeros 500 litros de biodiesel elaborados también a partir de aceite de cocina reciclados. El biocombustible fue producido por la empresa El Albardón Bio, ubicada en el Puerto General San Martín en Santa Fe y es una de las que habitualmente provee a las petroleras para el corte con gasoil. Este dato es sumamente importante. Es habitual que los municipios recuperen el aceite para la elaboración de biodiesel, pero no siempre se sabe donde se procesa y donde se consume.

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En este caso se trata de una planta que cuenta con todas las medidas de seguridad y de aseguramiento de calidad. Recuperar el aceite y convertirlo en biocombustible es fundamental para asegurar que el mismo no vuelva al circuito comestible, ya que luego de ser recalentado varias veces, el aceite forma determinados aldehídos sospechosos de causar enfermedades neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer. Pero también es importante que se elabore en plantas habilitadas. Ya hemos visto demasiados accidentes, algunos fatales, por elaborar biodiesel en forma casera o artesanal.

La última noticia de interés llega del otro lado del Atlántico. La firma de autos deportivos Porsche lanzó el mercado el modelo 718 Cayman GT4 Clubsport. Un pura sangre de carreras donde sus puertas han sido construidas con bioplásticos. El novedoso material fue obtenido a partir de fibras compuestas que utilizan una mezcla de fibras orgánicas derivadas en gran parte del cáñamo y el lino para reforzar una resina polimérica. Porsche asegura que el material es similar en peso y rigidez a los compuestos de fibra de carbono tradicionales y que los ingredientes orgánicos utilizados son subproductos agrícolas, lo que lo hace más respetuoso con el medio ambiente.