Ya lo había vaticinado hace casi un mes el investigador del Instituto Español de Oceanografía de Vigo Pedro Domingues en el Foro dos Recursos Mariños e da Acuicultura en O Grove: «De esta va». Y de esta fue. Las Lourditas, aquellos pulpitos que con unos 70 días de vida y 250 miligramos de peso protagonizaron aquel tráiler con el que el IEO hacía un avance de su logro, han superado ya la barrera de los cien días de cultivo y la báscula marca casi dos gramos. Así que ya es oficial: el IEO consigue reproducir el pulpo en cautividad.

Han sido necesarios más de dos decenios de investigaciones sobre el cultivo larvario de pulpo común (Octopus vulgaris) para alcanzar este hito científico internacional para el IEO, clave para que en un futuro los mercados puedan disponer mediante técnicas de acuícolas de esta especie tan demandada por el público. Tanto, que en los últimos años ha experimentado una subida de precio sin precedentes.

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Que el pulpo de acuicultura llegue a los consumidores dependerá ahora de Pescanovaque ha adquirido la patente sobre unas investigaciones que continuarán en el Biomarine Centre que el grupo empresarial tiene en O Grove, aunque contará con el apoyo de los investigadores del IEO. Domingues calcula que, si todo sale según lo previsto, en menos de cuatro años habrá en el mercado pulpo de acuicultura.

 

En busca de un pienso eficaz

El hito internacional se alcanza tras haber revisado todos los protocolos de cultivo y, sobre todo, la alimentación. Una metodología «más rentable y replicable que las utilizadas hasta el momento», exponen desde el IEO de Vigo.

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Cerrar el ciclo -esto es, conseguir que esta primera generación se reproduzca en cautividad- y dar con un pienso con el que se consigan crecimientos altos son los retos que ahora tienen los investigadores por delante. A la nutrición se meterá de lleno ahora Domingues. Aunque «se pueden alimentar con descartes de pescado, lo ideal sería disponer de un pienso que proporcionase altos rendimientos. Y ahí pueden ser de gran ayuda los avances conseguidos en México con el cultivo del Octopus maya que se cría en Yucatán. Cierto que esa variedad ya nace formada y puede comer pienso desde el primer día, pero bien podría servir para el vulgaris cuando ya esté asentado en el fondo.

Artículo originalmente en La Voz de Asturias.