Nicolas Plá y su esposa Laura son una pareja argentina que trabajan en un tambo en de Tauranga, en la Isla Norte de Nueva Zelanda. El establecimiento, es una de las típicas explotaciones lecheras del territorio kiwi. Manejo sencillo de poca eficiencia en el manejo del pasto, bajo costo y un gran énfasis en el confort del personal y las vacas.

Las pariciones se reparten entre agosto y septiembre. Allí comienza la temporada. En noviembre, con las vacas divididas en dos rodeos, comienza la inseminación con semen Holstein. Son 6 semanas. Luego, durante otras 6 semanas se repasa con toros Hereford. Las Holstein puras serán las encargadas de la reposición, mientras que las cruzas Hereford, machos y hembras irán a engorde.

El rodeo de punta se ordeña dos veces por día. A las tres de la tarde y a las tres de la mañana. El de cola, solo una vez, durante la madrugada. A partir de diciembre, cuando el calor comienza a apretar, ambos serán ordeñados una vez al día.

Las lluvias se concentran durante los meses de invierno y primavera. Las vacas se alimentan a pasto durante todo el año y cuando las praderas tiran un poco menos por las escasas lluvias, se les da un poco de suplementación con rollos y silos de maíz. El manejo del pasto y el de la suplementación están a cargo de Álvaro, un uruguayo que llegó Nueva Zelanda hace más de 10 años.

 

El campo está divido en parcelas de no más de 3 hectáreas. Luego de cada ordeño, las vacas cambian de parcela. No se hacen divisiones con boyeros. El pasto tarda en promedio unos 20 días en volver. Si vuelve antes y queda un potrero sin comer, se utilizará para hacer rollos.

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Álvaro es además el encargado de todo el establecimiento. Define las rutinas de ordeño, la contratación del personal, que praderas renovar, cuando y donde sembrar maíz, etc. Tiene un acuerdo con el propietario del establecimiento en el que el se hace cargo de todos los gastos productivos y se lleva un porcentaje de la facturación en leche. Este tipo de acuerdo de tambero asociado es muy particular en este país.

Natalia es la esposa de Álvaro. Está al mando de la guachera y la rutina de ordeñe con la ayuda de Nicolás y otra de chica kiwi. La sala cuenta con 50 bajadas en espina de pescado. Ordeñar los dos rodeos les toma unas tres horas, incluyendo el lavado de la sala y los equipos. Desde el campo, las vacas son arriadas en un cuatriciclo y se toman un largo tiempo en llegar. La consigna es no apresurarlas. Que vayan a su ritmo. Gritarles está prohibido. Cuando se demoran más de lo habitual, se escucha un “come on fat lady” como máximo. Los perros están totalmente prohibidos en este establecimiento.

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La guachera es colectiva. Se dispone de recipientes con varias tetillas en donde se sirve el calostro y la leche de descarte. Solo se crían las hembras, los machos se van al nacer. Una vez finalizada la etapa de guachera, las terneras se van a otro establecimiento del mismo dueño y vuelven cuando sean madres para incorporarse al ordeño. Para fines de diciembre, ya no quedarán terneras hasta agosto del próximo año.

En junio se termina la temporada. Las vacas que aún siguen en lactancia son secadas. El tambo deja de producir y se descanso a todos por dos meses.

Antes de llegar a la isla, Nicolás era encargado de una pinturería en Almirante Brown. Cuenta que tenía un buen nivel de vida, pero luego de un par de hechos de inseguridad ocurridos muy cerca de su casa, tomó la decisión de irse. Sintió que debía proteger a sus 3 hijos, Sebastián, Mauricio y Lucía. Asegura que jamás se había imaginado trabajar en el campo. Sin embargo, asegura que si no le renuevan la visa, volvería a Argentina a trabajar en el tambo.

Por lo pronto disfruta su trabajo. El campo está a apenas 5 minutos de la playa. Sueña con poner una panadería. “El pan que hacen los kiwis es muy feo”, asegura.