Brasil es el país del mundo que tiene una matriz energética menos contaminante entre los grandes consumidores globales de energía, siendo la nación con una mayor participación de fuentes  de energías renovables, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Presentado en Brasilia, el informe sobre Mercado de Energías Renovables 2018 de la AIE muestra que en 2030, Brasil tendrá el 45 por ciento de su energía consumida procedente de fuentes renovables, principalmente por la bioenergía en los transportes y en la industria y por la hidroelectricidad en el sector eléctrico. Actualmente, este porcentaje corresponde a cerca del 43 por ciento.

Según explicó el director ejecutivo de la AIE, Faith Birol, Brasil es “la estrella ascendiente en el uso sostenible de energía” en el mundo y dijo que “la enorme parte de energías renovables en la matriz energética brasileña es una fuente de inspiración para muchos países en todo el mundo. El énfasis que el gobierno brasileño ha colocado en las energías sostenibles es único”.

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Por su parte, el analista de Mercados en Energías Renovables de la AIE Heymi Bahar también hizo hincapié en el liderazgo mundial brasileño en la energía renovable.

“Queremos que otros países sigan los pasos de Brasil en la cuestión de las renovables para cumplir los compromisos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Brasil tiene mucho por demostrar al mundo”, comentó Bahar, uno de los autores del documento.

El informe proyecta que el año 2020 será “crucial” para las políticas de biocombustibles en el mundo porque entrará en vigor en China la mezcla obligatoria del 10 por ciento de etanol a la gasolina. Además, se prevé que en Brasil, la Política Nacional de Biocombustibles (RenovaBio) fortalezca las bases económicas de producción de biocombustibles, acelerando las inversiones en la nueva capacidad instalada y en la producción de centrales hidroeléctricas existentes.

El RenovaBio es un programa del gobierno brasileño lanzado en diciembre de 2016 que pretende expandir la producción de biocombustibles basándose en la previsibilidad, en la sostenibilidad ambiental, económica y social, y compatible con el crecimiento del mercado.

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El informe también prevé que hasta 2020, la política de biocombustibles anunciada recientemente por la India también deberá suponer un aumento de la producción.

La bionenergía moderna (etanol y biodiesel) representó el 50 por ciento del consumo energético global oriundo de fuentes renovables en 2017, cuatro veces más que las fuentes solares fotovoltáica y eólica juntas.

En el ámbito del biodiesel, Brasil alcanzó un récord de 4.300 millones de litros producidos en 2017, lo que representa un 13 por ciento más que en 2016. El crecimiento medio anual de la producción entre 2018 y 2023 es del 6 por ciento, con hasta 6.000 millones de litros. La soja es la principal materia prima para el biodiesel.

En 2023, la AIE calcula que la bionergía deberá permanecer como la principal fuente de energía renovable “aunque su participación proporcional deba disminuir ligeramente, debido a la expectativa de aceleración de la expansión de las fuentes eólica y solar fotovoltáica en el sector eléctrico”.

La bioenergía respondió por el 42 por ciento de la demanda energética brasileña de hierro y acero en 2017, con 5,4 millones de toneladas de petróleo equivalente, y el consumo se prevé que permanezca estable en términos de energía en relación al período 2018-2023.

El informe proyecta que la participación de las fuentes renovables en la demanda energética global deberá aumentar hasta el 12,4 por ciento en 2023, una quinta parte más que en el período 2012-2017, y que las energías renovables responderán por cerca del 40 por ciento del crecimiento del consumo energético mundial esperado para los próximos cinco años.