El hilo que envuelve los rollos de heno suele ser un problema en el campo. Por más cuidados que se tengan, casi siempre alguno termina enterrado en el suelo con el riesgo que se lo coma una vaca.

Al padre de Wiil Joyce, un estudiante de doctorado del Imperial College London, se le murió una vaca, justamente por comerse un pedazo un de este hilo. Will, de visita en la granja de su padre en Rutland, tomó nota además de la gran cantidad de hilo que había en el los recipientes de basura. Pensó que algo había que hacer.

Así fue que junto dos compañeros, Nick Aristidou y Stelios Chatzimichail, desarrollaron BioNet, un biopolímero comestible con el que se puede elaborar un hilo lo suficientemente resistente para atar los rollos de forraje.

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“Lo hemos comido hasta nosotros mismos y mi colega ya se lo ha suministrado a sus novillos”, cuenta Aristidou. “Pero tendremos que hacer algunas pruebas oficiales”, antes de lanzarlo al mercado.

Gracias al invento, fueron finalistas del Imperial College London Venture Catalyst Challenge (VCC), que les permitió acceder un fondo de £ 10,000 (USD 12.800) para financiar el proyecto.

Disponibilidad

Ahora, están estudiando la posibilidad de utilizar el vincular al biopolímero en nutrientes y probióticos. Luego, los investigadores probarán su calidad nutricional y si es seguro para la alimentación.

Estiman que el material podría estar disponible en el mercado en un plazo de tres a cinco años. Mientras tanto, realizarán ensayos en la granja del Joyce por los próximos 24 meses.

“Eso [la comercialización] es el sueño”, dice Aristidou. “El objetivo final es conseguir que cada ganadero lo use. El producto ya está, es solo un caso de escala y financiamiento.

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“La siguiente etapa es refinar el producto a los requisitos del mercado. Estamos hablando con los productores para descubrir qué cuales son sus necesidades y aplicarlas. Luego veremos la producción a gran escala.”

“Podemos adaptar los ingredientes del bioplástico para diferentes animales, podríamos hacer uno para animales equinos, uno para ovejas, uno para novillos”, dice.

Si se logra la producción a gran escala, confían en que podrán producir un producto asequible para los agricultores. “Es solo poder asegurar la materia prima a un precio bajo”, dice Aristidou. “Inicialmente, deberíamos poder venderlo a un precio similar al de la envoltura de plástico actual, pero con un margen bajo. Pero a medida que más personas lo quieran, podemos producirlo a una escala mayor y podría fácilmente hacerse más asequible”, finaliza.