Algunos de los alumnos argentinos de la Universidad de Western Australia, junto al rector de Ciencias Agrarias y funcionarios de AEGIC y la Cámara de Comercio Argentina en Australia.

Desafiar los límites de la frontera tecnológica es la clave para aprovechar la gran oportunidad que presenta el nuevo paradigma de la bioeconomía. Y justamente eso es lo que fueron a buscar 25 argentinos a Perth, Australia. Estos chicos, que llegaron gracias a Bec.Ar, un programa donde el estado argentino envía a los jóvenes talentos a estudiar o formarse en el exterior, han sorprendido a la comunidad educativa de la Universidad estatal de Western Australia (UWA).

La Facultad de Ciencias Agopecuarias de UWA se ubica en el puesto 14 de la ARWU en esta especialidad -un ranking del nivel académico de universidades. Más de la mitad de sus alumnos provienen de 108 países. Tony O´Donnel, decano de esta Facultad, asegura que esto es uno de los factores que más la enriquecen.

Los estudiantes argentinos llegaron en dos tandas. Los primeros 10 arribaron en junio del año pasado, mientras que una segunda camada llegó a medidos de este año. La beca es por dos años para realizar una maestría, y luego, según establece el contrato, deberán regresar a Argentina.

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Los chicos argentinos están maravillados con las instalaciones de la universidad y la cantidad de recursos que dispone para la investigación. Aseguran que muchos de los ensayos no podrían realizarse en Argentina por sus altos costos.

El entusiasmo de los jóvenes por lo que están viviendo en conmovedor. La maestría, requiere que elijan un tema para investigar y desarrollar. Todos han elegido algo relacionado a la producción de nuestro país. Cuentan con pasión sus investigaciones y los implicancias que podrían tener. Adaptación de pasturas a zonas marginales, estudios de malezas resistentes distintos herbicidas, mapeo y caracterización genómica de los microorganismos que dan sabor al vino, respuestas de mercados en cambios de oferta, nuevas formas de comercialización de productos, son algunos de los tantos temas que ellos eligieron.

Ninguno de ellos se conocía antes, aseguran. Han logrado forjar una enorme amistad y existe mucha solidaridad entre ellos. “Muchos vinimos en pareja. UWA nos da la posibilidad que nuestras parejas puedan hacer uso de todas las instalaciones del campus. Incluso, algunos trabajan para la facultad”, cuenta Renata Tognelli, quien llegó en la primer tanda. Su marido, Facundo Angelino trabaja en el Centro Estatal de Innovación y Exportación de Granos.

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Las becarias Natalia Caliani y Renata Tognelli, junto a Facundo Angelino , Emiliano Huergo y David Hughes.

O´Donnel está deslumbrado con los estudiantes argentinos. No solo por su desempeño académico, que se destaca sobre los demás estudiantes, sino también por el empuje que tienen estos chicos. “Son curiosos, preguntan, debaten y esto enriquece todas las clases donde participan. Esto ayuda a levantar el nivel de los otros alumnos. Estamos orgullosos de poder contar con ellos”, dijo.

El rector quiere que los chicos se queden un tiempo más. “Luego que terminen sus maestrías, que pagó el gobierno argentino, queremos que se queden dos años más haciendo un doctorado”, manifestó O´Donnel.

Por contrato los chicos deberían volver a Argentina. O´Donnel lo sabe y por eso ya se puso en campaña para retenerlos. “No les vamos a cobrar nada por el doctorado. Hace un mes hemos enviado formalmente al gobierno argentino la solicitud para que puedan quedarse. Confiamos en que nos den una respuesta positiva”, agregó.

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