El pellet es el combustible más conocido de la biomasa.

El frío ha tardado en llegar a España, pero ya está muy próximo. Y las familias españolas temen ese momento de encender sus calefacciones. Por este motivo buscan alternativas al gas tradicional para intentar reducir sus gastos. Por ello cada vez son más los hogares y centros de trabajo de Castilla y León que eligen la biomasa para sus sistemas de calefacción. Ya que entre sus beneficios se encuentra un mayor ahorro, pero también es una energía que impulsa la creación de nuevos puestos de trabajo y la lucha contra el cambio climático.

Al respecto, el presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), Javier Díaz, destaca que «la evolución del sector pone de manifiesto que ya es una realidad imparable para Castilla y León, una de las Comunidades con mayor potencial de crecimiento debido a la riqueza forestal que atesora».

Asimismo, asegura que el «avance tecnológico ha permitido dar respuesta a la demanda de confortabilidad que reclama el consumidor de nuestro tiempo».

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Javier Díaz también resalta que «una familia puede ahorrarse actualmente un 66 por ciento del coste anual en calefacción con respecto al gasóleo».

«Tampoco podemos pasar por alto el valor añadido del empleo que genera el sector, no solamente por el número de puestos de trabajo que se crea año tras año, lo cual es importante en sí mismo, sino porque se trata de nuevos empleos en el ámbito rural, que permiten fijar población y dinamizar economías en declive desde hace muchos años», añade.

Y es que, según explica, la actividad que se despliega en torno a los equipos de biomasa tecnológicamente más avanzados se estima que da empleo a un total de 1.529 personas en la Región, mayoritariamente en los pueblos, y sobre todo en la venta e instalación de estufas y calderas de mayor eficacia, así como en el mantenimiento de equipos y suministro de combustibles.

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El presidente de Avebiom también señala que el sector «es una baza muy importante para lograr los objetivos nacionales de reducción de emisiones y es, además, una fuente de generación de riqueza local, sin posibilidad alguna de deslocalización, contribuyendo muy directamente a la potenciación de la actividad económica del entorno en el que se produce y se consume».

Sobre la lucha contra el cambio climático, Javier Díaz informa que el uso de biomasa como biocarburante ahorra el equivalente al consumo de 306 millones de litros de gasóleo de calefacción en la Comunidad, y permite una menor emisión de gases de efecto invernadero, que se estima en 812.436 toneladas de CO2, evitando la contaminación que produce el 31 por ciento del parque móvil regional.

Por último, subraya que el pasado año operaban en Castilla y León un total de 37.003 estufas y calderas de biomasa tecnificadas, el 22 por ciento más que en 2016, lo que representa un aumento muy similar al de la media nacional, el 23 por ciento.