La ONG PETA (Personas para el Tratamiento Ético de Animales) y la marca de moda Stella McCartney, reconocida además por su gran compromiso con el medio ambiente y el cuidado de los animales, lanzaron BioDesign Challenge, un concurso para encontrar materiales textiles naturales que no pongan en riesgo ni la salud de los animales ni del planeta.

Siete equipos de las mejores universidades se presentaron para la competencia, donde tenían un plazo de medio año para crear una alternativa viable a la lana natural. Los equipos finalistas fueron presentados en el Museo de Arte Moderna de la ciudad de Nueva York. La terna estuvo compuesta por diseñadores del Maryland Institute of Art, Fashion Institute of Technology y de la Universidad de los Andes de Colombia.

El equipo ganador resultó ser el WOOCOA de la Universidad de los Andes, quienes recibieron el Premio PETA que consiste en una tutoría de 1 a 2 semanas con la compañía Stella McCartney, así como la orientación de Stray Dog Capital -una firma de capitales de riesgo dedicada a «invertir en un futuro mejor para los animales» que se especializa en apoyar a las nuevas empresas que trabajan en productos para economías libres de animales.

El equipo vencedor desarrolló una lana 100% biodegradable a partir fibras de coco descartadas de la industria alimenticia y fibras de cáñamo de la región nórdica del Cauca. Una zona donde la economía local se ha visto afectada por el colapso de la industria ilegal de la marihuana debido al reciente acuerdo de paz del gobierno con las FARC.

Los investigadores combinaron las propiedades higroscópicas, térmicas y antimicrobianas de las fibras de coco con las propiedades de durabilidad, elongación, facilidad para su tiñe y respetuosidad con el medio ambiente del cáñamo.

En el camino, WOOCOA necesitó utilizar lactasa, una enzima natural presente en algunos hongos de las ostras, para debilitar la lignina y darles mayor sensación de suavidad. El resultado es una nueva lana bio-fabricada flexible, elástica, fácil de teñir y que absorbe la humedad.

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KERASYNTH, el equipo del Maryland Institute College of Art, otro de los finalistas diseñó una superficie con una serie de folículos vivos que pueden producir pelo por sí solos. El aspecto más emocionante de su desarrollo es que este material podría ser útil para crear pieles y plumas, así como lana. El otro finalista, el equipo WEREWOOL del Fashion Institute of Technology de Nueva York, creó un kit de biología sintética para que las personas creen diferentes fibras de lana sintética que busca inspirar a las personas a explorar y experimentar por sí mismas.

Para la revista Forbes,  la sustentabilidad cuando se trata de lana es un tema muy debatido. Los pastores de ovejas sostienen que es un proceso seguro y necesario. La lana crece en las ovejas y crea una capa gruesa y pesada ​​que acumula suciedad e insectos. Esquilarlas en primavera, luego del parto y antes de que lleguen las altas temperaturas ayuda a las ovejas a mantenerse frescas en el verano. Por supuesto, hay ovejas que naturalmente pierden su pelaje, como las ovejas de Wiltshire Horn apodadas de «Cuidado Fácil», pero la mayoría no posee esta aptitud.

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PETA sostiene lo contrario: que a las ovejas les crece el pelaje grueso porque los pastores  las han criado para eso, y que a menudo quedan lastimadas y traumatizadas por las máquinas de esquilado ásperas o por la velocidad del esquilado manual. Además, se suma el impacto del pastoreo en tierras aptas para el cultivo de alimentos.

PETA y Stella McCartney esperan eliminar la necesidad de lana natural en la industria de la moda. La lana ha sido muy usada por compañías como Stella McCartney porque es «uno de los materiales más naturales del mundo». Te mantiene caliente, pero también permite la respiración y tiene propiedades antimicrobianas que requieren menos lavado, repele el agua y es resistente al fuego. Stella McCartney acaba de ganar el Certificado de Oro del Instituto de Innovación Cradle to Cradle por la pureza y el impacto positivo de su lana desde la cadena de suministro hasta el mercado.