El aumento del uso de bioetanol depende de solo una decisión política en mercados como Argentina y Chile. El Consejo de Granos de EEUU (USGC) viajó a ambos países en junio para conocer el funcionamiento de los mercados de etanol y descubrir cómo nuevas políticas de etanol podrían impulsar la demanda y al mismo tiempo abrir la puerta a las importaciones.

«Las nuevas oportunidades de desarrollo de mercado para el etanol continúan surgiendo en el Hemisferio Occidental», dijo Mike Dwyer, economista jefe del USGC y líder en la promoción del etanol a nivel mundial. «El Consejo está discutiendo con los gobiernos y las industrias cómo satisfacer la creciente demanda de combustible y lograr beneficios económicos, ambientales y de salud humana mediante el uso de la mezcla de etanol en sus mezclas con gasolina».

Después de participar en la Cumbre de las Américas de etanol en Houston – en octubre de 2017 (un evento patrocinado por el Consejo y sus socios locales), otro país sudamericano, Bolivia, decidió aumentar drásticamente su compromiso con el bioetanol. Comenzando con un  mandato de E10 en enero de 2019 que llegará a E25 para el año 2025. El Consejo decidió visitar Argentina y Chile con la esperanza que los funcionarios vieran allí el valor de promulgar políticas similares, pero con con el potencial de unos cuantos galones más.

En Chile, la inexperiencia del uso del etanol está obstaculizando las oportunidades de exportación desde Estados Unidos. Las regulaciones gubernamentales permiten mezclar etanol en combustible entre dos y cinco por ciento. Sin embargo, los importadores y refinadores nacionales han seleccionado MTBE (metil terciario butil éter) – una sustancia desplazada por el etanol en los Estados Unidos debido a los posibles efectos en la salud en el agua potable – como el compuesto oxigenado preferido debido a la falta de conocimiento de cómo usar etanol e insuficiente producción de materia prima nacional. Como resultado, Chile es el tercer mayor usuario de MTBE en la región.

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La delegación del Consejo evaluó el interés en el uso del etanol como biocombustible, además de investigar los principales obstáculos normativos y técnicos para la adopción de un programa nacional de etanol en Chile.

«Nuestras reuniones en Chile abrieron la puerta a futuros diálogos técnicos entre la industria estadounidense de etanol y las refinerías chilenas», dijo Dwyer. «El uso de etanol podría ayudar al gobierno chileno a cumplir con los requisitos de calidad del combustible y cumplir con los estándares ambientales chilenos, todo a un precio económicamente ventajoso para los mezcladores de combustible chilenos».

Argentina, por el contrario, tiene tanto una política de etanol existente como una industria interna de etanol para suministrar octano para los 8 millones de metros cúbicos de gasolina que se consumen anualmente. El programa de biocombustibles, establecido en 2006, ha fomentado el desarrollo de una industria nacional que utiliza maíz y caña de azúcar como materia prima.

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La combinación actual de E12 da como resultado 1,05 millones de metros cúbicos de consumo de etanol al año, extraídos por igual del maíz y de la caña de azúcar a través de una cuota del gobierno.

La industria de la caña de azúcar no ha podido llenar su porción de la cuota de etanol en los meses anteriores a la temporada de cosecha – cuando los suministros de caña de azúcar están en su punto más bajo (mayo-junio). A pesar de los objetivos de aumentar la capacidad de la planta hasta en un 20 por ciento, la industria nacional de etanol en Argentina también tiene limitaciones geográficas que limitan la producción de caña de azúcar en la región norte del país. Esta dinámica llevó a importaciones temporales de etanol de  5 millones de litros en el segundo trimestre de 2018 para compensar el déficit en la producción local de etanol a base de caña de azúcar.

En contraste, la industria de etanol basada en maíz del país, con cinco refinerías, podría aumentar la producción, pero está esperando que el gobierno muestre su apoyo antes de aumentar la inversión en infraestructura.

Los cambios de política podrían llegar en 2021, incluida la liberalización de los precios del etanol. Los productores de etanol están en conversaciones con el gobierno sobre si pasar al modelo brasileño de vehículos de combustible flexible que pueden usar etanol puro E100 o quedarse con etanol anhidro mezclado con gasolina a un ritmo que no exceda una mezcla del 27 por ciento.

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La delegación del Consejo exploró cómo estos cambios proyectados podrían afectar el futuro de la industria del etanol en Argentina. El grupo también planteó el concepto de ajustar estas políticas para permitir el comercio cuando los suministros internos de materia prima son cortos, lo que permite la coherencia en la mezcla de combustible y la estabilidad que apoyarían el crecimiento de la industria nacional.

«El Consejo continuará fortaleciendo las relaciones con la industria del etanol en Argentina y Chile», dijo Dwyer. «Vimos en estos mercados la importancia de involucrarse en cómo construir un programa robusto de etanol con un rol para el comercio cuando los suministros internos de etanol son insuficientes. Nos gustaría que vean a Estados Unidos como un socio confiable, tanto en términos de suministro de importación para complementar la producción nacional como de fuente de asesoramiento técnico y de políticas, ya que buscan descarbonizar sus mercados de combustible en los próximos años».

Fuente: USGC.