La pasión por el futbol llega a niveles máximos durante el mundial. En Inglaterra, los fanáticos suelen juntarse a ver los partidos de su selección en bares o parques con pantallas gigantes. La sed provocada por los nervios, la ansiedad y la pasión, suele ser apagada con suculentas cervezas. Según el diario The Sun, 40 millones de pintas son vendidas durante los días de partido.

Sin embargo, una crisis insólita que se ha desatado la semana pasada puso en riesgo el abastecimiento. La falta de dióxido de carbono – utilizado para gasificar bebidas – derivó en una escasez en la producción de cerveza, justo en medio de la copa del mundo, cuando la demanda es récord.

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La cadena de pubs JD Wetherspoon -con más de 1000 locales- se quedó sin las cervezas John Smith’s y Strongbow, elaboradas por Heineken. El faltante de gas, afectó también la industria de gaseosas, la frigorífica y hasta la de entretenimientos. En este sentido el Glasgow Science Centre (GSC) debió cancelar una función ya que no pudo obtener el hielo seco que necesitaba para su nuevo espectáculo debido a la escasez europea de CO2.

Por suparte, Coca Cola informó que tuvo que cerrar temporalmente algunas de sus plantas y el director ejecutivo de la Asociación Británica de Procesadores de Carne, Nick Allen, dijo que la situación estaba “muy apretada”, agravada por las altas temperaturas.

La crisis se desató por el cierre de los principales productores de CO2. El gas se obtiene principalmente como subproductos de la plantas de producción de fertilizantes y de bioetanol. Las primeras suelen parar en verano para llevar a cabo los programas de mantenimiento. En el caso de las plantas de biocombustible, las mismas habían detenido la producción por falta de demanda, ya que tenían stock suficiente para cumplir el corte con la gasolina.

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Grand Pearson, Director Comercial de Ensus, uno de los principales productores de bioetanol del Reino Unido de CO2, dijo que si se implentara un política de E10, es decir, cortar la nafta con 10% e etanol, el desabastecimiento no se hubiera producido. “Al final del día, cuando nuestros clientes invierten en plantas [CO2], esperan que la nuestra  esté en funcionamiento todo el año”, declaró.

“Estamos alentando al Gobierno a que apoye un mandato de gasolina llamado E10 que permite el 10% de etanol. La reducción de gases de efecto invernadero sería equivalente a quitar 700,000 autos de la carretera. El beneficio adicional sería que el CO2 siempre fluiría hacia la industria de alimentos y bebidas y aseguraría que la planta hubiera estado produciendo CO2 gracias a la mayor demanda de etanol”, agregó el empresario.

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